La verdad sobre las fuentes de Energía Renovable en Colombia

Por estos días en Colombia se ha hablado mucho de las fuentes de Energía Renovable. Al respecto hay que aclarar varias cosas. 


Foto tomada de http://lachachara.org

Por estos días en Colombia se ha hablado mucho de las fuentes de Energía Renovable y en algunos casos hasta se menciona la necesidad imperiosa de cambiar el modelo energético colombiano. 

En este sentido, incluso se ha señalado con el dedo acusador a las empresas generadoras de energía eléctrica. Se ha llegado hasta plantear que hay que sustituir a estas empresas por paneles solares que se colocarían en los predios de los ciudadanos que podrían desde ese momento generar su propia energía a partir de una fuente limpia, la energía solar, y así se obtendría energía gratuita e incluso los ciudadanos de a pie podrían venderle energía al sistema.

Según el planteamiento se matarían dos pájaros de un solo tiro: se dejaría de usar la energía contaminante proveniente de las generadoras y no se tendría que pagar las cuentas exorbitantes del servicio de hoy en día.

Interesante planteamiento porque en el sentir ciudadano es menester proteger el medio ambiente y además hay quejas por el alto costo de los servicios de energía eléctrica. Pero el planteamiento no solo es incompleto, sino que se basa en muchas medias verdades.

Al respecto hay que decir varias cosas. La primera es que es cierto que la energía solar es una fuente de energía limpia comparada con la generación de energía eléctrica que utiliza como origen primario el petróleo, el carbón o el gas, pero no es menos cierto que de las fuentes renovables de energía la solar es la menos limpia.

Así está plasmado en varios estudios, en particular el estudio Greenhouse Gas Emissions From Energy Systemas: Comparison And Overview (Emisión de Gases de Efecto Invernadero de los Sistemas de Energía) de R. Dones, T. Heck y S. Hirschberg, el cual se basa a su vez en otros estudios como uno suizo que desarrolla el concepto de Life-Cycle Assessment (LCA) que no es nada distinto que evaluar las fuentes de los sistemas de energía considerando todo el ciclo de vida de éstas.

Tomando en consideración todo su ciclo de vida la fuente de energía más limpia que existe, según las conclusiones de dicho estudio (ver gráfico anexo), es la hídrica, es decir la que mayoritariamente usamos en Colombia.

Como se puede observar en términos de Kg de CO2 equivalentes por KWh el gas industrial es la fuente más contaminante, seguida en su orden por el lignito (carbón mineral desmenuzable), el carbón duro y el petróleo. También se puede ver que de los hidrocarburos el Gas Natural es la fuente de energía más limpia, en particular la versión de Ciclo Combinado (CC). Por otra parte, de las tres fuentes renovables de energía tradicionales, la hídrica, la eólica y la solar o fotovoltaica (PV de sus siglas en inglés), la más contaminante es la energía proveniente de paneles solares y la más limpia es la hídrica, seguida de la eólica. No quiero decir con esto que la energía solar sea mala, todo lo contrario, hay que producir más energía eléctrica proveniente de esta fuente y menos de fuentes como el ACPM o el carbón.

La razón por la que la energía solar no es tan limpia como se cree es porque al considerar el ciclo de vida de sus componentes, así como los elementos que los integran, en todo el proceso están involucrados elementos y procesos contaminantes.

Los componentes de la energía solar no se limitan a los paneles solares solamente, hay que agregarles las baterías, los conversores de corriente directa a corriente alterna y, para los casos más sofisticados, motores que muevan los paneles ‘persiguiendo’ al sol como lo hacen los girasoles. La producción y mantenimiento de dichos componentes no es tan limpia, en particular si pensamos en las baterías que requieren químicos tóxicos para su fabricación y operación.

Hay que decir también que la energía solar es más eficiente en los días soleados y en Colombia tenemos por lo menos 4 meses del año en que los cielos están completamente nublados.

Haciendo un análisis simple de los datos anteriores y considerando solamente la nociva emisión de gases de efecto invernadero durante todo el ciclo de vida, lo más sensato sería que en Colombia se sustituyeran todas las plantas generadoras basadas en hidrocarburos o carbón por hidroeléctricas. Pero esto solo atendería una variable, el medio ambiente, y dejaría otra muy importante por fuera: la disponibilidad del recurso en el tiempo.

Según el más reciente informe de la Upme, la capacidad instalada del sistema eléctrico colombiano usa en un 70 por ciento recursos hídricos, en un 8 por ciento carbón, en un 12.5 por ciento gas y en un 5.6 por ciento Acpm, el 3.9 por ciento restante corresponde a otras fuentes de energía incluidas la eólica que representa tan solo 0.11 por ciento y la solar cuya participación es tan baja que ni siquiera la registran.

Es una extraordinaria noticia que la fuente de energía más limpia, la hídrica, sea la que más usemos, pero es una mala noticia la bajísima participación de otras fuentes de energía renovable como la eólica o la solar.

Para que el sistema eléctrico nacional pueda proveer energía constantemente la matriz energética debe ser estable y balanceada, así que el ideal es que las fuentes de generación sean variadas y que se encuentren adecuadamente distribuidas. De esta manera si uno de los recursos es escaso los otros podrán suplir la demanda de energía. Pero es indispensable que se incremente la participación de energía solar y eólica.

Un objetivo nacional debería ser buscar llegar en los próximos 10 años a contar con parques eólicos y solares que representaran como mínimo 10 por ciento de la aportación y así cumplir con los compromisos asumidos en la COP21 para el año 2030.

En cuanto a la disponibilidad de los recursos es preciso decir también que aunque Colombia tiene el privilegio de ser un país rico en recursos energéticos es relevante manifestar que en cuanto a las fuentes de energía renovable más comunes es decir el agua, el viento y el sol, se debe tener en cuenta que para una zona geográfica determinada su disponibilidad es cíclica, es decir que en oportunidades llueve mucho y en oportunidades poco, que en ocasiones hay mucho viento y en ocasiones ventea poco o nada, y que en ciertos momentos hay mucho sol y en otros el cielo está copado de densas nubes.

Si bien los ciclos no necesariamente tienen que coincidir, podría darse el caso de que en un determinado lapso se presentara una sequía y al tiempo la energía solar fuera débil y los vientos muy bajos. Por esta razón, así no nos guste, es muy importante también contar con los hidrocarburos como fuente de energía, así sea sólo como respaldo para atender la demanda por un corto tiempo. Una opción es tener otras fuentes de baja emisión de gases de efecto invernadero como la energía nuclear, la geotérmica (proveniente de los volcanes) o la mareomotriz (proveniente de las mareas).

La otra parte del debate está relacionada con el modelo energético. Incorporar al actual sistema de interconexión eléctrica nacional nuevas fuentes de energía como las mencionadas no haría nada distinto que enriquecerlo en la medida en que podríamos reducir las fuentes contaminantes y garantizar que se pueda atender mejor la demanda en condiciones adversas para una de las fuentes, como por ejemplo el agua.

Pero la pregunta es ¿cómo lo hacemos? ¿Debe hacerse como lo hacemos hoy, es decir vía un operador del Sistema Interconectado Nacional y administrador del Mercado de Energía Mayorista en el que participan empresas privadas, públicas o mixtas que colaboran armónicamente en la oferta y demanda de energía y al tiempo las distribuidoras la entregan al consumidor final que a su vez paga según un modelo en que los estratos altos subsidian a los bajos? ¿O lo hacemos bajo el modelo del estado benefactor en el que se suministran todos los componentes de energía solar a los ciudadanos para que ellos atiendan su demanda de energía de manera gratuita?

La Ley 1715 de 2014 y el Decreto 570 del 2018 apoyan el incremento del uso de Energías Renovables en Colombia, así que digamos que esa ya no es la cuestión, todos estamos de acuerdo con sus beneficios y la regulación existe, la cuestión es si cambiamos el modelo o no.

Un estudio de las Universidad de California (Irvine), El Instituto Tecnológico de California y la Institución para las Ciencias Carnegie encontró que era perfectamente posible que los EE.UU. satisficiera el 80 por ciento de la demanda de energía eléctrica con fuentes de energía solar y eólica. Pero el estudio concluyó también que la conversión de los sistemas actuales a los dos de energía renovable planteados costaría cientos de miles de millones de dólares.

En otro análisis que publicó Manuel Maiguashca concluyó que reemplazar la generación de energía tradicional en la costa por energía solar como ligeramente se sugirió “costaría aproximadamente USD 25.500 millones de dólares (USD 2.800 por KW instalado solar incluyendo las baterías necesarias para olvidarse del sistema interconectado)”. Esto sería impagable para los ciudadanos de los estratos más bajos y de ser el estado el que provea la solución sería una carga fiscal desproporcionada para un estado pobre como el nuestro.

No es que el modelo no exista, de hecho internacionalmente se le conoce como Virtual Power Plants (VPP) que es un modelo de generación de energía distribuido que puede incluso proveer energía al sistema público. Pero en los países desarrollados donde se ha implantado es el ciudadano quien lo paga y en esos países existe el ingreso per cápita que permite hacerlo, aquí no, así que le tocaría al estado benefactor con la afectación a las finanzas públicas correspondiente.

Lo mejor a mi modo de ver es que sean las empresas generadoras de energía (públicas o privadas) que se encarguen de hacer las inversiones en granjas solares o eólicas correspondientes. Aunque estas fuentes de energía son costosas han bajado de precio y hoy su inversión puede ser rentable. Ya hay ejemplos interesantes como las granjas solares de Celsia o los proyectos eólicos en la Guajira. Así es como se está haciendo en Europa, Norteamérica, Oriente medio, China, India y varios países Latinoamericanos.

Juan Rodríguez
Juan Rodríguez
Consultor - Industrias de Tecnología de Información y Telecomunicaciones
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