¿Distribuir el Ubérrimo?

En el programa "El País de los Jóvenes" le preguntaron a Iván Duque si redistribuiria el Ubérrimo como manera de promover la equidado. Parece que a los jóvenes les ha calado el discurso de odiar la riqueza, cuando lo que deberían odiar es la pobreza 

Se veía venir desde el primer momento de la sesgada intervención. Primero la jóven habló del problema de concentración de la tierra en Colombia y segundo se dejó venir con la pregunta: "¿Usted como haria para redistribuir la riqueza, como es el caso del Ubérrimo?"  

No quiero quedarme en el debate de lo que contestó Duque, pero si quiero que analicemos la pregunta. Todos los días miró como los jóvenes se apegan al discurso del odio de clases, tweets y post en Facebook salen con furia de los teclados destilando comentarios contra los que más tienen. Desafortunadamente alguien les dijó -y ellos se lo creyeron- que la riqueza era el problema fundamental de los dramas sociales. 

Es una lastima, si algo realmente deberiamos odiar es la despiada pobreza. Es muy fácil para un candidato promover que el odio debe ser para los que más tienen. Lo que nadie le ha dicho a los nuevos votantes es que la riqueza no se distribuye, esta se crea o se multiplica. 

La redistribución pretende igualarnos a todos en el mismo plano. ¿Realmente creen que el Estado es capaz de ponernos a todos en el mismo alto nivel de bienestar? Pues lamento decirles que NO. Nunca se podrá redistribuir hacia arriba, se hace hacia abajo, lo que significa en terminos prácticos que todos terminaremos igual de desdichados sí se aplican estas politicas. 

En algunos foros y escenarios, sobre todo compuestos por jovenes, suelo soltar la siguiente frase: "Sí alguien realmente cree en la reducción de la pobreza, su única salida es ser un capitalista a ultranza" las reacciones son los tipicos improperios de una generación educada por maestros con una clara influencia ideologica. 

Pues bien, veamos los datos. Según el economista Max Roser en 1820 el 94,4% de la población vivia en situación de pobreza. Esa cifra ha caido espectacularmente durante los ultimos dos siglos. Pese a que sigamos teniendo territorios que averguenzan la sociedad, es claro que hoy tenemos muchisimos menos pobres:  

Unos de los hechos más importante desde el momento que comenzó a caer este indice fueron Revolución Industrial, la apertura del comercio internacional y la profundización del libre mercado. Solo aquellos paises que escogieron modelos economicos restrictivos no lograron reducir la pobreza, sino aumentarla. Es decir, es el libre mercado, la multiplicación de la riqueza y el fortalecimiento de la empresa privada han contribuido significativamente a ganar esta batalla. 

La verdadera inclusión proviene de tener un aparato productivo que dé oportunidades a las personas, en especial a las más necesitadas. Colombia ha hecho un trabajo estupendo en los últimos 20 años en términos de disminución de pobreza. La pobreza monetaria extrema ha pasado del 2002 al 2016 de 17.7% a 8.5% y la pobreza monetaria de 49.7% a 28%. El Índice de Pobreza Multidimensional ha pasado de 60.4% en 1997 a 17.8% en 2016. Nada de esto hubiera sido posible sin el aporte, no sólo en impuestos sino en el fortalecimiento laboral del sector privado.  

Sin embargo, un estudio del profesor Roberto Angulo muestra que esta disminución viene en algunas variables estancandose y en otras deteriorándose. Dos variables de privaciones del Índice de Pobreza Multidimensional están aportando significativamente a este efecto: la informalidad laboral y el desempleo de larga duración.

Si bien los subsidios siguen ocupando un papel fundamental en el proceso de movilización social necesitamos pasar de una inclusión social a una inclusión productiva en la que los ciudadanos tienen acceso en su gran mayoría a trabajos formales y al emprendimiento sostenible.

Esto no se va a lograr ni redistribuyendo territorios, ni mucho menos asfixiando empresas. Se va a lograr si se permite que el libre mercado opere, que las empresas se fortalezcan, que hayan más hombres de negocios -y por ende más ricos- y sobre todo que se multiplique la riqueza. 

Si se sientan a mirar detenidamente los hombres más ricos del mundo en este momento no provienen de dineros heredados, sino de haberles permitido hacer empresa. 

En serio, no crean que el problema es la riqueza. El verdadero enemigo es la pobreza y quienes quieren aprovecharse de ella para ganar votos. 

 

Juan Sebastián Arango
Juan Sebastián Arango
Asuntos Públicos y Corporativos
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