Fracking: causas comunitarias que responden a problemáticas globales

Por una lado la resistencia al fracking presentó una carta firmada por 2.000 médicos que piden la moratoria de la técnica en Colombia. Por otro, Ecopetrol suscribe un contrato para socializar 3.000 talleres en donde se hablan de los beneficios de la extracción.

 

El Índice de la Gobernanza de los Recursos Naturales 2017 del Natural Resource Governance Institute (NRGI), sobre la administración de los recursos fósiles expone como de los 194 países reconocidos por la ONU, 81 manejan algún tipo de actividad económica extractiva relacionado con gas o petróleo.

 

Por otro lado, Según el Atlas de Justicia Ambiental, proyecto de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) recopila unos 2.400 conflictos socio-ambientales en todo el mundo (a corte de mayo de 2018) y los cuales están relacionados con impactos por infraestructuras, residuos, turismo; y también proyectos extractivos.

 

Ahora, Colombia concentra uno de los mayores focos de conflictividad social en la región por extractivismo. En un conteo reciente el Atlas registró en Colombia 15 conflictos socio-ambientales de orden petrolero. Si se compara con otros países de la región, sólo es superado por Ecuador con 17 y le siguen Venezuela (11); Bolivia y Perú (9), Brasil (6) y Argentina (5); mientras que Uruguay sólo 1.

Uruguay, Cono Sur, declaró la moratoria al fracking por 4 años a finales de 2017.

 

Estos datos arrojan un diagnóstico sobre la tendencia que suma día tras día nuevas conflictividades en nombre de la justicia ambiental. Es decir, la bandera anti-fracking, no sólo se gesta en la población de San Martín (Colombia), Entre ríos (Argentina) o por la zona de reservas de acuíferos guaraníes en el Uruguay. Es un espíritu global con un objetivo común, que puede generar mentalidades de afinidad que se expresan tanto en las bases sociales al interior de las comunidades, mayormente con un enfoque de resistencia y en donde la defensa, en este caso, de un valor de protección del orden ambiental supera las motivaciones extractivas, que puede dejar la actividad en cada país, por ejemplo en términos de inversión extranjera o renta.

 

El versus es que mientras la resistencia suma y ya se consolidó la Alianza Latinoamericana Libre de Fracking quien es apoyada por ONG`s y algunos partidos, con la más reciente movida del movimiento en Colombia; una carta firmada por 2000 médicos que esperan que en el país también sea declarada la moratoria.

 

 

 

Lea la carta completa en: 

 

Por otro, el gremio espera la pronta luz verde que dará paso a los pilotos de Yacimientos No Convencionales (YNC), para Ecopetrol y la licencia ambiental correspondiente a la ConocoPhillips.

 

La resistencia hace un esfuerzo por prohibir la técnica y las empresas por su lado, socializan a través de un convenio con Ecopetrol los beneficios de los YNC, dentro de otras apuestas de la industria, “entendiendo la responsabilidad de la Asociación con sus profesionales y con los colombianos, Acipet y Cenit/Ecopetrol suscribieron un contrato para desarrollar más de 3.000 talleres de pedagogía regional, con los que se busca llegar a más de 600 municipios del país, en un lapso de 3 años”, explica Julio César Vera, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, quien espera que los YNC sean la proxima gran apuesta del sector, para dinamizar la reserva y la inversión para el mediano plazo.

 

Conozca más del proyecto de fracking en Colombia en: 

Andrés Vargas Ferro
Andrés Vargas Ferro
Politólogo y periodista
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