¿Por qué celebrar el día de la mujer?

La celebración del día de la mujer puede ser un día frustrante y confuso. El no tener contexto que le dé profundidad al porqué de la fecha conduce a que este pueda convertirse en un día muy trivial y contraproducente para las mujeres. 

Siempre he tenido pensamientos y sentimientos encontrados respecto del Día de la Mujer. Quizá, porque me expone a ser felicitada por algo que realmente no creo que en sí tenga mérito (la pertenencia a determinado sexo) y al peligro de recibir regalos que en ese contexto toman un significado muy tradicional y conservador. 

Recibir chocolates será siempre una felicidad para mí, especialmente si el contenido de cacao está por encima del 50%. Las flores nunca han sido mi fuerte. Prefiero verlas en jardines y no en floreros. El caso es que si recibo alguna de estas cosas en un día como hoy, no puedo dejar de hacer asociaciones con los mensajes que pretenden realzar y controlar una feminidad muy particular. Me refiero a esa idea femenina afincada en la docilidad, el sacrificio y la obligación de agradar. 

Entiendo que tener fechas para celebrar y recordar es importante. Son momentos simbólicos que nos invitan a reflexiones colectivas. Un día de la mujer puede tener mucho sentido en un país lleno de festivos bastante religiosos y de conmemoraciones civiles muy masculinas, como la independencia. Sin embargo, preferiría que el país celebrara el nacimiento de Policarpa Salavarrieta y no un día de la mujer sin más referencia que no hace más que reforzar nuestra “particularidad”. Considero que nuestra sociedad se beneficiaría mucho más de hacer visibles figuras históricas y públicas contemporáneas femeninas, que de un día de la mujer que la más de las veces solo subraya que somos “lo otro”, la excepción, el anverso del ser humano supuestamente neutro y objetivo, es decir, masculino.

Entiendo que el día de la mujer tiene un contexto histórico ligado a las luchas de las mujeres por sus derechos políticos y laborales. En ese sentido, sería mucho mejor que celebráramos algo más específico, como el día de los derechos de la mujer o el día de las mujeres revolucionarias/inconformes o algo por el estilo. Muchas mujeres y colectivos ya han ido resignificando este día y lo han convertido más en un momento de reflexión y resistencia, que en uno de mutua felicitación. Mi invitación es a seguir por ese camino para no permitir que este sea un día más dominado por el comercio y los mensajes políticamente correctos. De esta manera, podremos moldear mucho mejor el mensaje que queremos enviar a la sociedad por medio de esta fecha y desincentivar a todas aquellas personas que se vean enfrentadas a la tentación de mandarnos flores o chocolates.

Las opiniones expresadas en este medio son personales y no reflejan posturas institucionales.

Lina Céspedes
Lina Céspedes
Abogada
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