Publicado el 19 de junio de 2018

Las mujeres en la arena política

Mis respetos para Claudia López, Clara López, Martha Lucía Ramírez, Viviane Morales y Piedad Córdoba. Son protagonistas de la vida política y ocupan titulares noticiosos, al persistir en sus pasos por llegar a la Presidencia de la República.

Otras precandidatas se quedaron en el partidor. Sus propias colectividades políticas pronto las sacaron de la pista: Paloma Valencia y María del Rosario Guerra, fueron las primeras en perder la partida en el Centro Democrático.

A Sofía Gaviria y Viviane Morales, el Partido Liberal les pasó factura. Sin embargo, Viviane tenía su juego: renunciar al partido y a su curul de senadora. El pasado 15 de enero mostró sus cartas y se salió con la suya. Hoy es una candidata independiente, fiel representante de una de las tendencias del NO en el plebiscito por la paz.

Clara López vivió su propio calvario: un sector del Polo Democrático le cobró caro su apoyo a la segunda candidatura de Juan Manuel Santos. Por aceptar el Ministerio del Trabajo fue acorralada y se vio precisada a renunciar al partido que había ayudado a fundar. Pero mantuvo su aspiración presidencial y hoy es candidata con el aval de la ASI. Se ha dedicado por todos los medios a lograr una coalición de izquierda. Este 22 de enero su búsqueda se frustró y anunció que seguiría sola hasta el 11 de marzo.

Por su parte, Piedad Córdoba optó por las firmas (aprobadas 836.790. El 63.5% del total presentadas) para jugar en su propia cancha y con sus propias reglas.

Y Martha Lucía Ramírez, aunque pertenece al Partido Conservador, también se presentó por firmas (aprobadas 440.502. El 53.6% del total presentado) e insistió tanto en una coalición de derecha, que al fin lo logró. Con el candidato del Centro Democrático y el destituido ex procurador se batirán por el electorado del NO en el plebiscito por la paz.

Es fácil prever, las ventajas electorales del ungido por el CD, pero ella se la jugó a fondo y dará su propia batalla. Ojalá el resultado sea distinto a la historia de Paloma y María del Rosario.

Da la impresión que las aspiraciones presidenciales femeninas en el CD, pasan sin pena ni gloria. Veremos de qué le sirve a Martha Lucía su amistad con el expresidente, haber sido su Ministra de Defensa y haber votado por el NO en el plebiscito.

Por otro lado, Claudia López, quien también se la jugó a fondo por una coalición de centro con Compromiso Ciudadano y el Polo Democrático, generosamente dio un paso al costado y le facilitó a Fajardo la candidatura de la Coalición Colombia.

Hoy, enfrentando enemigos de izquierda y de derecha, la Coalición Colombia recorre el país, presentando una propuesta política novedosa y dando muestras de capacidad política al sumar lo que los une para conducir el país hacia un desarrollo equitativo e incluyente, hacia la paz y la reconcialiación.

Así las cosas, las mujeres han llegado a la arena política colombiana para quedarse, a pesar de ser un terreno tan árido para la presencia femenina. Son incómodas, extrañas al paisaje político. La predominancia masculina es arrasadora. El partidor presidencial está modelado para los hombres. Ellos tienen la última palabra.

Aún con las profundas diferencias políticas e ideológicas que representan y el abanico multicolor de propuestas, algunas en franco retroceso de un país moderno, democrático, equitativo en el que confluyan los intereses de la diversidad humana y su oposición al acuerdo de paz, hay un “techo de cristal” que las obstaculiza a todas por igual, empezando por la manera como son criticadas sus posturas y actuaciones, como son calificadas y valoradas.

Sin embargo, están demostrando que son capaces de abrirse campo de manera autónoma y se la juegan con sus propuestas y sueños de país (coaliciones), aún a costa de sus propias aspiraciones.   

Merecen un reconocimiento por su persistencia en abrir a las mujeres las pesadas puertas de la carrera presidencial. 

Será bien difícil que alcancen en esta ocasión, la más alta dignidad del Estado colombiano, no obstante, sus destacadas trayectorias políticas y profesionales, sus liderazgos y estar tan capacitadas como sus competidores masculinos.

A los candidatos le toca ahora escoger una mujer como fórmula vicepresidencial, si quieren estar acorde con los tiempos modernos y ser coherentes con la valoración que se hace y hacen de las mujeres.

Así lo espera la ciudadanía. Sería imperdonable que se negaran a esta realidad. Como mínimo el país se merece las dos visiones para estar mejor dirigido y gobernado. Ahí están ellas y muchas otras.

Rocio Pineda-García Consultora 268 Seguidores65 Siguiendo

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