Derecha e izquierda: comiencen por matar el padre

La idea del “padre” estructura tanto el discurso de la derecha como el de la izquierda. 

Lakoff en su libro, No pienses en un elefante, dice que una de las diferencias más críticas entre la izquierda y la derecha es que mientras la primera cree que moderando su discurso va a conseguir adeptos, la segunda sabe que esa moderación no tiene retorno en el número de votantes.  Me parece que eso es exactamente lo que está sucediendo en estas elecciones.

Y esta diferencia no sólo tiene consecuencias en los resultados electorales sino también en el discurso que empieza a dominar y resonar en la sociedad.

En nuestro caso, ese discurso abarca desde el rechazo al proceso de paz con las Farc incluida la férrea protección de la propiedad y lo privado en términos económicos, hasta el rechazo a la diversidad en las familias o al derecho de las mujeres a tomar decisiones sobre sus cuerpos o a participar plenamente de la vida política y económica.

El discurso que vocifera la derecha y el que tímidamente defiende la izquierda están basados, cada uno de ellos, en un marco que contempla un modelo de nación y un modelo de familia que le es correlativo.

El de la derecha, de un modo simple, está moldeado por la visión de un padre autoritario al que hay que obedecer y el de la izquierda, por el de un padre protector que busca el respeto y el cuidado.

En todo caso, la idea del “padre” estructura tanto el marco de la derecha como el de la izquierda y quizá una modificación que habría que considerar cuando se trate de diseñar los mensajes de las campañas y las propuestas de política, sea entender que no hay posibilidad de defender la nación ni las familias, sin un giro profundo en torno a esta idea.

Un giro que introduzca en el debate público la mirada de hombres y mujeres como iguales, articulados en proyectos comunes que no requieren de la protección y la tutela de los primeros sobre las segundas. Y es ahora cuando entonces hay que levantar la voz y hablar fuerte.

No me refiero a imitar los gritos ni los insultos enérgicos de tanto personaje deleznable que hay en la derecha, sino  simplemente a eso: a hablar claro y fuerte y defender con ahínco el modelo de sociedad que queremos y proponemos y para la cual tiene que ser central la igualdad entre los géneros.

Ana Cristina González Vélez
Ana Cristina González Vélez
Médica e investigadora feminista. Consultora internacional.
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