"Si yo cambio, todo cambia"

En Colombia hay líderes admirados por lo que son y lo que hacen más que por lo que dicen o tienen.

Josefina Klinger, líder social del Chocó, premio Cafam a la Mujer 2015, dice: "Yo crecí creyéndome pobre, miserable, porque en el Chocó nos han enseñado que somos ciudadanos de tercera. Nos han dicho hasta que no tenemos alma. Determiné nunca más ser víctima y establecer relaciones desde el espíritu y desde el territorio. Entendí que la pobreza es un estado mental. Comencé a trabajar hace 25 años y hace 8, junto a algunas personas, le dimos vida a la Corporación Mano Cambiada, que nació como una necesidad de asumir el rol de la comunidad en la dinámica turística que se venía implementando por personas del interior. Siempre tuve claro que debíamos asumir el protagonismo para jugar como anfitriones y no tener solamente la oferta de mano de obra o de servicio”.

Un claro ejemplo de alguien que descubrió que era responsable de su vida, que podía no solo construir un futuro mejor para ella, sino también transformar la cultura de su región, construyendo sobre los valores ancestrales y las maravillas de la naturaleza de su entorno. Y decidió liderar desde el afecto, desde la aceptación de sí misma, desde el auténtico interés por el bienestar, crecimiento y desarrollo de los miembros de su comunidad, sin resentimiento, amargura ni odio hacia otros.

Cuando vemos la distribución de la riqueza en el mundo, y vemos que hay varios países en África con PIB/cápita inferiores a US$300 por año, mientras más de 30 países, principalmente en Europa, tienen más de US$30.000, y que en Colombia aumentamos de US$1.200 en 1990 hasta cerca de US$6.000 hoy -con variaciones muy significativas entre ciudades y regiones-vemos los avances, las grandes inequidades y también todas las oportunidades que hay.

Somos un país de regiones, con vocaciones muy variadas, con una riqueza emprendedora y creativa sobresaliente. Más de 2,5 millones de micro, pequeñas y medianas empresas generan el 67% del empleo y aportan el 28% del PIB.

Cada día hay más empresas sostenibles, líderes conscientes de generar valor para sus consumidores, colaboradores, canales de distribución, proveedores y para la sociedad en su conjunto, en lo económico, social y ambiental, inspiradas en la cultura del trabajo, el esfuerzo y el mérito, con claridad de los deberes y derechos que conducen a la convivencia en armonía.

Pero para avanzar por el camino del desarrollo con igualdad de oportunidades para todos, es fundamental la educación de calidad, que nos conduce a ser plenamente humanos, comprender lo que eso significa y responsabilizarnos de nuestra vida, aprovechando los talentos, cualidades y capacidades de cada uno.

Francis Rodrigo Otero, Premio Compartir al Gran Rector 2017, responsable de la Institución Educativa Instituto Manizales dice: “No hay que esperar a que el Estado le resuelva a uno todo. Más allá de la falta de fe que podamos tener en las instituciones públicas, es claro su capacidad no les permitirá atender todas las necesidades que tenemos. Los verdaderos cambios de la escuela se consiguen si cada uno de sus actores pone su granito de arena para construir mejores realidades. El mundo de hoy exige de niñas, niños y jóvenes felices, que reflejen en sus acciones ser seres responsables, justos y buenos ciudadanos. Los cambios se dan de manera paulatina y procesual porque implican reconstruir, reformar y transformar el pensamiento, los escenarios sociales y las visiones del mundo de manera holística”.

En su institución había alta deserción, nadie le apostaba a una transformación real en términos de calidad de vida y buena educación. Pero le apostó a cambiar la imagen del colegio frente a la comunidad y mejorar la autoestima de los estudiantes, comenzando por su propia transformación y la del equipo directivo: “Si yo cambio, todo cambia” dijo, y efectivamente ha logrado excelentes resultados en estudiantes, familias y comunidad. 

El momento que vivimos como país requiere del compromiso de todos los líderes para generar confianza, esperanza y optimismo para que haya desarrollo económico, social y ambiental, aprovechando el potencial de cada uno, a través de una educación de calidad que parte del ejemplo de seres humanos respetuosos, responsables y solidarios, que lideran con afecto y generosidad aportando al desarrollo integral de todos sus seguidores y colaboradores, dejando de lado resentimientos, odios y amarguras, orientándose a servir y aportar para que todos tengan igualdad de oportunidades.

Alberto Espinosa
Alberto Espinosa
Cofundador de la Fundación Empresarios por la Educación
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