Medios de comunicación: ¿protagonistas, cómplices o espectadores en el conflicto?

Esta es una entrevista a la académica Lina María Manrique Villanueva sobre los medios y su responsabilidad en la construcción de la memoria en Colombia.

Frente a las dimensiones del conflicto colombiano, no solo por su extensión en el tiempo, más de medio siglo, sino también por la multiplicidad de regiones, sectores sociales e individuos que participaron, el papel de los medios es tan vital y necesario como incierto. La construcción de la memoria en buena parte es un postulado de los procesos de negociación de conflictos internos que se han desarrollado en todo el mundo. También una causa que se ha adjudicado a la justicia, a las comisiones de la verdad y a los centros de memoria, ignorando las grandes competencias en reconstrucción que tienen los medios de comunicación.

Lina María Manrique Villanueva, doctora en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia, publicó un sobre el funcionamiento histórico de las páginas web de los grupos armados de extrema derecha al margen de la ley.

¿Cuál es el papel de los medios en la construcción de la memoria histórica en Colombia?

El concepto de “memoria” hace parte de la evolución y el desarrollo del pensamiento humano, a través de las ciencias sociales. La sociología, la antropología, los estudios culturales y los estudiosos de las ciencias de la comunicación se han ocupado de ella. La memoria de la violencia en algunos estados se registra en fichas donde las víctimas reportan los datos básicos sobre los hechos violentos que han vivido, los catalogan, e incluso, indican con valores numéricos de cero a diez qué tan triste se siente con respecto a estos hechos. Este tipo de registros hacen parte de las “tecnologías políticas de la memoria” (Bernasconi, 2017).

La memoria histórica ha entrado también en la era digital, por lo cual, los registros se conservan cada vez más en el tercer entorno. Los registros pasan por la cinematografía, los llamados mass media o medios masivos de comunicación y también por los nuevos medios. Los estudios de memoria se fortalecen después de la II Guerra Mundial. Quienes han reconstruido la memoria del Holocausto nazi, lo saben. Tras las dictaduras del Cono Sur, especialmente en Chile y Argentina, se ha construido Memoria, y los medios hacen parte de ella. Todo el debate del Cono Sur en torno a la pregunta ¿Memoria u olvido? dio pistas sobre cómo puede reaccionar una sociedad frente a hechos atroces que marcan hitos históricos. Entonces, los medios masivos de comunicación han sido y siguen siendo cruciales en la construcción de esa memoria.

¿Qué balance puede hacerse sobre el papel de la comunicación durante la negociación, firma e implementación de los acuerdos de paz?

Hay muchos estudios académicos que han analizado el rol de los medios de comunicación. Durante el gobierno de la Seguridad Democrática se llamaba a RCN Radio Casa de Nariño, en el argot periodístico. La libertad de prensa es fundamental para una democracia y eso se ha dicho hasta el cansancio. Sin embargo, en la llamada era de la “posverdad” o de las fake news, cada día hay más desinformación y mayor producción de contenidos digitales por parte de la ciudadanía. Fíjese, entre los jóvenes, la mayoría se “informa” hoy por redes, de modo que hacer un balance exige cifras y datos.

El país no está conectado. No podemos ser ajenos a los desarrollos digitales en las zonas urbanas, mientras que, en las zonas rurales, el perifoneo sigue siendo una alternativa. Entonces, al hacer un balance, es necesario pensar en los contextos geográficos, de las condiciones sociales y del país imaginario y el país real.

Respecto al conflicto armado en Colombia, ¿los medios fueron protagonistas, cómplices o simples espectadores?

El papel de los medios durante el conflicto armado se ha transformado según el momento histórico. Una cosa fue el diario El Tiempo o El Espectador durante la presidencia de Laureano Gómez, y otra, durante Turbay Ayala. Hay muchas variables para considerar. Incluso, durante uno de los gobiernos se pretendía negar el conflicto armado en la medida en que no se trataba de dos ejércitos armados, sino de una guerra de guerrillas. Por lo tanto, la pregunta es polémica y no se puede tomar a la ligera. Un mismo medio puede haber pasado por varios estadios: como protagonista, cómplice, víctima o espectador activo. Entonces, hay un asunto de responsabilidad que debe ser analizado desde el punto de vista periodístico, e incluso, desde el punto de vista jurídico. Para responder esa pregunta, habría que hacer un estudio de casos.

¿Qué rol han cumplido las víctimas del conflicto en la construcción de la memoria histórica en Colombia?

Más que las víctimas, son sus familiares quienes han abogado por la construcción de memoria, quienes se oponen a que sus parientes queden en el olvido y velan porque no reine la impunidad.

En la página del Centro de Memoria Histórica, el ¿quiénes somos? reza: “establecimiento público del orden nacional, adscrito al Departamento para la Prosperidad Social (DPS), que tendrá como objeto reunir y recuperar todo el material documental, testimonios orales y por cualquier otro medio relativos a las violaciones de que trata el artículo 147 de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. La información recogida será puesta a disposición de los interesados, de los investigadores y de los ciudadanos en general, mediante actividades museísticas, pedagógicas y cuantas sean necesarias para proporcionar y enriquecer el conocimiento de la historia política y social de Colombia”.

Con todo, hay un largo camino por recorrer. Pensemos, por ejemplo, que hay un Museo Judío de Berlín que recupera la memoria de las víctimas del Holocausto. En este tipo de iniciativas también hay un “darse cuenta”, que no es solo del Estado, sino de iniciativas privadas que reconocen: “esto que pasó es terrible y debe ser recordado para que no nos ocurra más”.

¿Qué papel deben tomar los medios? ¿El papel complementario de la justicia, o un papel autónomo en los procesos de construcción de memoria?

Los medios no son jueces. Para juzgar están los jueces. No obstante, muchos saben que es más efectivo hacer un escándalo mediático, que poner una denuncia. El llamado Cartel de la Toga ha sido nefasto porque debilita la institucionalidad, desmoraliza al ciudadano. Es la desesperanza de una novela Kafkiana.

Ahora, hay una responsabilidad de los medios para con las fuentes, un INRI que cuelgue a un medio sobre un personaje público puede ser más destructivo que una condena del sistema judicial. Entonces, más que de autonomía de los medios, hablaría de libertad de prensa y de responsabilidad informativa.

¿Sirven de algo los homenajes o series que producen los medios de comunicación, para bien o para mal, sobre un protagonista del conflicto armado?

Depende del tipo de homenaje, de los patrocinadores de la producción y del guion, sobre todo en contextos polarizados.  Cada uno narra la historia, desde su punto de vista. Puede que haya buenas intenciones detrás, pero no podemos perder de vista que, además de las intenciones, media la industria del entretenimiento.  Sería para el bien de todos, si hubiese un consenso sobre cuáles son los hechos que no se pueden repetir en el país.

El 2017 cerró con una tasa de homicidios que no superó la de 24 por cada 100.000 habitantes, siendo la tasa más baja en tres décadas, ¿Por qué cree que los medios no logran convencer a las personas sobre la posibilidad de un país mejor?

Los medios muestran fragmentos de la realidad, de acuerdo con unos intereses. Esa tasa de homicidios que mencionas no cala en las audiencias, porque de alguna forma no son “sus” muertos, son los muertos “de otros”. Sin embargo, los medios sí invitan a creer en Colombia, o no seguirían presentando las propagandas de sus anunciantes o distrayendo con sus programas de humor y los reality show.

Los medios tienen un discurso propio que se ha consolidado con los años. Creer en Colombia fue una campaña publicitaria exitosa hace tiempo. Mientras los connacionales pensamos si creer o no en Colombia, los migrantes venezolanos ya están creyendo en este país, o no cruzarían las fronteras como lo están haciendo. Y es un asunto más allá del “castrochavismo” al cual se le ha dado eco en los medios.

Óscar Durán
Óscar Durán
Periodista - Docente
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