Gobernados por la basura (II)

No es normal que los camiones de reciclaje sean los que rompen la cadena de separación de residuos que inician los ciudadanos en sus casas en Bogotá.

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Hace unas semanas escribí aquí que parte del asunto de las basuras en Bogotá era un problema de gobernanza que involucra a todos los actores, incluidos los habitantes de la ciudad que - a pesar de estar gobernados por la basura - deben contribuir a reducir la producción de basura, por ejemplo mediante el reciclaje y la reutilización.

Esta semana, en un trayecto en SITP hacia el centro de la ciudad, observaba cómo en el barrio La Merced de la localidad de Teusaquillo muchas personas sacan la basura separada en bolsa blanca (reciclable) y bolsa negra (no reciclable). Lo mismo hago, desde que recibí las instrucciones en varias cartillas y volantes del desaparecido programa , y varios de mis vecinos. También recorrí La Soledad y La Magdalena, donde las bolsas blancas y negras evidencian que muchos habitantes de Bogotá han ido adoptando esa separación básica de la basura en sus casas. Posiblemente Basura Cero haya sido el desencadenante de esta nueva práctica que, antes, no existía. Es una muestra de cómo un programa puede transformar las prácticas culturales de una ciudad, a pesar de sus falencias.

Estaba entusiasmado al ver que estas prácticas persisten a pesar de que acabaron con Basura Cero, y a pesar de la crisis actual de las basuras (de la cual ya no se habla). Sin embargo, cuando mi bus iba llegando a la carrera 7a, vi cómo en un camión blanco del operador Promoambiental, que decía "RECICLEMOS Bolsa Blanca", echaban bruscamente las bolsas de cualquier color, incluso dejando un camino de basura en la calle por una bolsa rota llena de comida putrefacta y maloliente.


Foto: Stefan Ortiz

Aunque no alcancé a tomar una buena foto por la velocidad a la que iba el SITP desenfrenado, se alcanza a ver la calidad del reciclaje que está realizando este operador del nuevo esquema de aseo de Bogotá. 

Muy acorde a la promesa maravillosa de la Alcaldía sobre los nuevos beneficios de este esquema:


Foto: 

Aclaro que respeto y admiro a los trabajadores que día a día recorren la ciudad recogiendo nuestra porquería. Ellos hacen su trabajo en las condiciones que les toca. El problema es estructural y sistémico. No es normal que los camiones de reciclaje sean los que rompen la cadena de separación de residuos que inician las personas en sus casas y debería terminar en un centro de reciclaje moderno. Es una burla al ciudadano que ha ido aprendiendo a separar la basura en sus casas, y que tiene la ilusión de que, cuando la deja en los horarios establecidos para la recolección, su esfuerzo representará un aporte más al cambio social y cultural que se requiere en Bogotá.

Esta es otra muestra de que no existe una gobernanza adecuada de la basura en la ciudad y de que los gobernantes y encargados de su gestión no están haciendo su tarea.  

      Periodista prueba

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