Publicado el 27 de abril de 2018

¡Caminen Vagos!

El profesor Álvaro Rodríguez Valencia, miembro de esta red, preocupado por la integridad de personas en un tramo de la Avenida Norte-Quito-Sur, hizo esta pregunta ¿cuántos muertos necesitamos para que se haga el puente peatonal en la NQS con calle 97?

Cuántos muertos necesitamos para que se haga el puente peatonal en la NQS con calle 97 pic.twitter.com/4Zo8WegD7P

— Rodriguez Valencia (@rodriguez_val) 5 de febrero de 2018

Recibió 3 retuits, 10 me gusta y 14 respuestas directas y 2 indirectas (al momento de escribir esta nota). 

No es un trino viral, pero la propuesta y las respuestas resumen una discusión muy repetida sobre los mal llamados puentes peatonales, que no son nada distinto a una excusa para que los carros no paren.  El colectivo Liga Peatonal de México ha repicado bastante sobre el tema denominándolos “Puentes Anti-Peatonales”. El término tiene una entrada documentada en Wikipedia.  

La nube de palabras de las respuestas al profesor Rodríguez Valencia se ven así (eliminando conectores, puente y peatonal):

nubepalabraspuentepeatonal.png

Elaborado con https://www.jasondavies.com/wordcloud/

Tienen razón algunos tuiteros, incluso los rabiosos e insultantes que no faltan: el tramo de la NQS tiene puentes peatonales en las Calles 98 y 94 (costado sur).  Rafael Bayona (@patton) se tomó el trabajo de buscar la imagen en Google Maps y midió la distancia al puente de la 98: 201 metros, e indicó que “Paila, toca caminar. No contaría con un puente ahí, la verdad”.  Y usó el HT #CaminenVagos.  

nqscalles95a98.png

Imagen de Google Maps, por @patton

La palabra más común en las respuestas al profesor Rodríguez Valencia fue “Pereza”.  Eso es una "proyección elitista" (por decir esto espero ser tratado de la misma forma en que Elon Musk trató a Jarrett Walker, especialista en transporte público).

Explico: tener un puente peatonal a 200 metros es visto por muchos como algo “conveniente”.  La verdad es una caminata de 400 metros adicionales (200 de ida y 200 de vuelta, más el esfuerzo de 30 metros de rampas, para cruzar una vía de 40 metros.  Es decir, los comentaristas justifican multiplicar la caminata casi 11 veces. Algunos sugieren que es estúpido construir un puente peatonal adicional en ese punto.

Ahora bien, antes era posible cruzar cerca de allí por un semáforo. En el afán de modernizar la ciudad y contar con autopistas urbanas, el cruce a nivel se cambió por el intercambiador de la 94.  Este intercambiador es el mayor proyecto vial de los últimos años, arrebatado al cartel de la contratación y puesto en marcha después de 8 años de proceso y escandalosos sobrecostos

En el mejor estilo moderno de Le Curbusier, el intercambiador fue pensado para los carros (en el Plan Director de 1950 del urbanista francés, la 30 se proyectó como una autopista perimetral sin intersecciones).  El diseño ignoró que hay usuarios de transporte público que tienen que ir al paradero del otro lado, y dejó de lado a los peatones y ciclistas. Los obligó a recorridos más largos, para priorizar al carro. 

Las personas en riesgo que aparecen en las fotos del profesor Rodríguez Valencia no son necesariamente perezosas. No son "vagos". Son usuarios vulnerables, cuyas necesidades fueron ignoradas por diseño. Ahora bien, en una ciudad con necesidades en todas partes, poner otro puente peatonal en esta zona puede parecer excesivo.  Pero si salva una vida, una sola vida, estará plenamente justificado.  Espero de corazón, que no tengamos que reportar un atropello en este punto, y que el titular del periódico no sea “atropellado por imprudente, teniendo puente peatonal a 200 metros”.

Advertencia: esta nota no busca justificar imprudencias de peatones, ciclistas y motociclistas, ni de conductores de carros, buses y camiones; sólo llama la atención sobre nuestras prioridades en diseño urbano y sus consecuencias, y lo fácil que resulta poner la responsabilidad en los indiviudos y no la co-responsabilidad en el sistema  

Actualizacion (2/03/18): el puente para cruzar en este punto quedó diseñado como parte del proyecto (un ciclo-puente), pero no se contrató.  El problema entonces no es de diseño sino de ejecución (según información recibida luego de escribir esta nota)

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