Publicado el 11 de abril de 2018

¿Basura en las calles? Recójanla, ¿pero cómo?

Mucho se ha escrito y hablado acerca del problema que actualmente tiene la ciudad con respecto al servicio de Recolección de Residuos.

En primer lugar, empecemos por lo obvio: hay un problema porque la basura que producen los ciudadanos de ciertos sectores de la ciudad no ha sido recogida de la forma acostumbrada y estos residuos se han acumulado en las calles, causando molestias y aumentando ciertos riesgos de salud pública en las zonas donde esto ha ocurrido.

Ahora bien, ¿por qué ha ocurrido esto? La respuesta es simple: la basura no se ha recogido porque la empresa encargada de hacerlo (en particular el personal de la empresa que ejecuta el oficio) no lo ha hecho. Pero ¿por qué no lo ha hecho?

No lo ha hecho porque sus empleados se encuentran en cese de actividades como protesta. Es decir, la basura no se ha recogido porque los encargados de hecerlo están en huelga.

Hasta ahí, la situación es relativamente simple de entender. Si yo produzco basura, la saco a la calle y ésta no se recoge, es evidente que se irá acumulando ahí a medida que se siga produciendo. Lógico.

El problema se agrava cuando, debido a la acumulación misma, son atraídos hacia ella animales en busca de comida. Estos animales, de diversas especies, son los que denominamos "vectores", y se denominan así porque tienen el potencial de transmitir enfermedades. Sumado a esto, al pasar el tiempo, los procesos naturales de degradación de algunos de los materiales que se encuentran dentro de las basuras tienen como consecuencia la generación de olores bastante desagradables e irritantes. En conclusión, la acumulación de residuos en las calles debido a la falta de recolección es claramente un gran problema.

Entonces, para solucionar este problema lo que se necesita hacer es recoger estos residuos ¿no es así? ¡Tal cual! Simple.

Pero si la solución es tan simple, ¿por qué seguimos con el problema? Como siempre, el diablo esta en los detalles.

Comencemos:

1. La Empresa Aguas de Bogotá, filial de la Empresa de Acueducto, es la que se encuentra afectada. Esto porque el Tribunal de Cundinamarca anuló el acto por el cual se modificaron los estatutos de la Empresa de Acueducto que le permitia prestar el servicio de aseo. Es decir, la empresa queda reducida a su mínima expresión porque no le es permitido prestar el servicio que estaba prestando. Esta es la razón por la cual la empresa no se pudo presentar a la recientemente adjudicada licitación para la prestación del servicio.

2. Aguas de Bogotá tiene (hasta el 12 de febrero) bajo su responsabilidad la recolección de un poco más de la mitad de los usuarios de la ciudad, para lo cual debe utilizar una flota de vehículos y el personal necesario para la realización de esta labor. La empresa cuenta con los vehículos (aunque su estado operativo y de mantenimiento sea cuestionable) y el personal, pero éste último se encuentra, como ya vimos, en huelga. 

3. La capacidad de recolección de la ciudad está dada por el número de vehículos (y el personal asociado) necesarios para poder ejercer la labor. Como ya dijimos, algo más de la mitad de esta capacidad se encuentra inutilizable. Por consiguiente, la capacidad de recolección se encuentra fuertemente reducida.

4. Como medida de emergencia (sin entrar en detalles, la declaratoria de emergencia es necesaria para poder contratar ciertos servicios), la Alcaldía Mayor utiliza los vehículos y personal de las otras firmas recolectoras, en la medida en que éstas puedan hacerlo, pues debemos recordar que ellas tienen una capacidad dimensionada para el servicio que ellas deben prestar (¡no tienen capacidad ociosa!).

Desafortunadamente esto es insuficiente para poder conjurar el problema, la capacidad que pueden desplegar como contingencia no alcanza a cubrir la demanda. Debido a esto, la Alcaldía debe recurrir, de manera complementaria, a otras formas de recolección utilizando equipos, maquinaria y personal no diseñados para este oficio.

5. Mientras tanto, dado que la demanda del servicio supera a la capacidad de prestación, las acumulaciones continúan.

La solución al problema es, por supuesto, recoger. La dificultad es encontrar el suficiente equipo y personal para hacerlo. Mientras tanto es muy importante que la ciudadanía afectada tenga en consideración que este problema se genera por una coyuntura que, desafortunadamente, algunos sectores han aprovechado para sacar réditos políticos.

A partir del próximo lunes, las cosas deben cambiar.

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