En pulso por Barranquilla, Vargas apuesta a los caciques y Petro al fervor


En un hecho con una fuerte carga simbólica, los candidatos presidenciales Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras cerraron ayer la etapa de campaña a las legislativas desde plaza pública en Barranquilla y casi a la misma hora.

Antes de que arrancaran sus respectivos eventos, seguidores de ambos habían planteado por redes que el pulso sería por el que tuviera más asistentes. Vargas lo ganó a punta de maquinaria. Pero la puja por la ciudad considerada la joya de la corona electoral que es el clave Caribe sigue abierta.

Lo de ayer fue simbólico porque Barranquilla es la sede de los Char, el poderoso grupo dueño de la gasolina de la campaña de Vargas, como lo hemos contado en La Silla Caribe.

Por otro lado, la capital más grande de la región ha sido una plaza en la que ha encontrado gran acogida Petro, quien de hecho en las presidenciales de 2010 superó ahí en votos a Vargas, que entonces ya contaba con el respaldo de los Char que controlan la Alcaldía desde 2008.

Barranquilla, además, es de alguna manera un termómetro para medir lo que puede pasar en el resto del Caribe, un territorio de ocho departamentos cuya votación hace cuatro años ayudó a definir la reelección de Juan Manuel Santos.

Lo sucedido ayer evidenció que en la disputa por el respaldo de esta ciudad, a la que el actual Presidente se refiere como su “novia”, Vargas le apuesta a las maquinarias y a los caciques y Petro al fervor de los espontáneos.

Los eventos en paralelo

Más o menos a las 3 y 30 de la tarde comenzaron a verse grupos grandes de personas llegar al evento de Petro, en la Plaza de la Paz.

A esa hora, pudimos hablar de manera separada con siete de esos asistentes y todos coincidieron en decir que habían llegado de manera espontánea. Eso lo confirmamos porque no había en los alrededores de la plaza ningún transporte parqueado dejando o esperando gente.

Mientras tanto, a unos 25 minutos de allí, en el histórico Paseo Bolívar, alrededor del cual surgió y comenzó a crecer Barranquilla, el evento de Vargas lucía a reventar con personas y personas ocupando más de cinco cuadras de la avenida, incluyendo los andenes.

Eso lo logró la campaña vargasllerista a punta de poner buses para llevar asistentes a la manera tradicional de las maquinarias.

Como se puede ver en las imágenes, los buses, que dejaban a la gente en los alrededores del Paseo Bolívar, tenían avisos con números para ser fácilmente identificables por los presentes al terminar la manifestación, pues ahí mismo los devolvían a sus barrios.

En un cálculo al ojo, La Silla Caribe vio más o menos 100 de estos buses dejando personas en el evento de Vargas. Algunos tenían los nombres o afiches de candidatos al Congreso de su partido, Cambio Radical, en clara muestra de que se trataba de asistentes llevados por esos políticos.

Como este del senador aspirante a la reelección Arturo Char, hermano del alcalde barranquillero Álex Char.

Cuando las personas llegaban al sitio, coordinadores logísticos los esperaban en las puertas de los buses para entregarles banderas, afiches y pancartas de Vargas Lleras. También recibieron refrigerios, como se pudo ver en algunos vídeos que circularon por redes.

Aunque no pudimos confirmar que a esos asistentes les hayan dado plata por ir, un conductor de bus nos contó que la empresa transportadora a la que está afiliado hizo un arreglo con la campaña vargasllerista y, por esa vía, le habían pagado 30 mil pesos por dejar simpatizantes en el Paseo Bolívar.  

En contraste, en el evento petrista varias veces se escuchó el coro que hizo famoso la llamada Ola Verde de la campaña presidencial de Antanas Mockus en 2010: “Yo vine porque quise, a mí no me pagaron”.

En la Plaza de la Paz no predominó la presencia de un único partido, sino que se vio un tutti frutti de movimientos y banderas, incluyendo varias del M-19, la guerrilla en la que militó Petro.

Los “liberales con Petro” son miembros del grupo del senador atlanticense de ese partido Álvaro Ashton (recientemente capturado por parapolítica), que decidieron no respaldar al candidato presidencial liberal, Humberto de la Calle, porque en esa campaña los rechazaron debido justamente a su militancia con el cuestionado Ashton.

Varios de ellos, sin embargo, son dirigentes del trapo rojo con trayectoria en el departamento más allá de Ashton, que incluso integraron las toldas veranistas que llevaron al poder al actual gobernador del Atlántico por el liberalismo, Eduardo Verano, quien no tiene ningún lío judicial.

El presentador saludó su pancarta -y otras más- desde el micrófono, en momentos en los que, junto a cantantes de salsa y champeta, trataba de animar y hacer tiempo frente al retraso de casi tres horas que tuvo Petro para llegar a la tarima.

Y mientras en la Plaza de la Paz esperaban, en el Paseo Bolívar todo marchó como un relojito.

Vargas llegó a eso de las 4 y 30 y además no habló sino unos 20 minutos. Lo acompañaron en la tarima su esposa Luz María Zapata, los líderes charistas de su campaña Elsa Noguera y Jaime Pumarejo (ambos exministros de Vivienda de su cuerda), el también exministro de Vivienda Luis Felipe Henao y los candidatos de Cambio Radical y del charismo al Congreso: Arturo Char, Antonio Zabaraín, Modesto Aguilera, Lilibeth Llinás, Víctor Escorcia, Karina Rojano y César Lorduy.

(Lorduy, por cierto, es un abogado que aspira a la Cámara y por estos días protagoniza un escándalo, luego de que se conociera que hace 40 años tuvo que ver con el homicidio de una joven de 16, aunque el caso no se resolvió por vencimiento de términos, un asunto que él mismo le reconoció a los medios).

Gustavo Petro arribó a tarima fuertemente escoltado, al ritmo de la música del maestro Francisco Zumaqué (candidato a Senado por la lista petrista de “la decencia”) pasadas las 6 de la tarde. A las 8:30 de la noche aún no acababa su discurso.

Vargas: “Barranquilla ya sabe lo que es el populismo y sabe lo que es salir del populismo con tres buenas administraciones. No podemos ser como Venezuela, no podemos caer en el populismo”.

Petro: “Calumnian los que dicen que Petro va a hacer de Colombia otra Venezuela. ¡No señores! La clase política tradicional de Colombia ya convirtió a Colombia en Venezuela”.

Vargas: “Ninguno de los candidatos tiene el coraje de pararse acá y decir que el Atlántico ha sido una de sus prioridades”.

Petro: “Nosotros vamos a volver a abrir los caminos para volver realidad el principio de ‘te ganarás el plan con el sudor de tu frente’”.

Vargas: “Cuando fui ponente del Estatuto Anticorrupción propuse cadena perpetua para los corruptos. Ahora me centraré en acabar la corrupción”.

Petro: “Los Char han aprovechado su oportunidad, yo espero que recapaciten”.

Las reacciones de sus respectivos públicos fueron tan distintas y contrastantes como sus frases: frente a Petro vimos a muchos, la mayoría, asentir con entusiasmo y vitorear su discurso. Ante Vargas no percibimos el mismo aplauso. Lo aplaudieron los que estaban más cerca de la tarima. Pero, incluso, antes de que terminara su corta intervención la gente más alejada empezó a salirse.

En lo único que coincidieron los dos candidatos fue en que ambos pidieron en micrófono a los medios que mostraran cómo cada uno llenó su respectiva plaza.

“Espero que los medios registren lo ocurrido aquí en el Paseo Bolívar”, dijo Vargas. “Los medios nunca van a sacar una imagen de esta plaza llena”, dijo Petro.

Ayer, eso parecía lo más importante para ellos.

Vargas aseguró en twitter que lo suyo alcanzó “más de 40 mil personas”. Petro dijo en tarima que lo acompañaban unas 20 mil. Nosotros no tenemos cómo confirmar ninguna de las dos dos cifras a ciencia cierta, pero sí nos pareció que estaba más lleno lo de Vargas.

El verdadero resultado del pulso se sabrá cuando se cierren las urnas y arranque el conteo de los votos.

Dependerá en parte de que las maquinarias de Vargas se activen para primera vuelta, pues los congresistas por lo general sólo las prenden en legislativas. Y de que los espontáneos de Petro salgan a votar, más allá de llegarle a la plaza. 


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