Petro prende el debate energético, pero deja muchos cabos sueltos


La propuesta bandera de Gustavo Petro de llevar a Colombia de la economía extractivista del carbón y el petróleo al uso masivo de energías renovables se engrana con la tendencia internacional que pide ir hacia allá, pero aún no es claro cómo va a cumplir lo que promete en su plan de de gobierno.

Esto porque sus propuestas son tan abarcadoras, como cambiar a Electricaribe por el uso masivo de páneles solares y transformar a Ecopetrol una empresa dedicada a energías limpias, que difícilmente las sacará adelante en cuatro años.

Así comienza La Silla Vacía una serie de historias sobre la viabilidad y los retos de las principales propuestas de los candidatos a la Presidencia.

Una apuesta necesaria

La transición mundial al uso de energías renovables está plasmada, por ejemplo, en el Acuerdo de París (2015) y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2016), y en Colombia la Misión de Crecimiento Verde, encargada por el Gobierno Nacional, hizo este año un llamado en ese sentido: un crecimiento sostenible y bajo en carbono.

En esta campaña electoral, además, 13 ONG lanzaron la iniciativa “Colombia Vota Sostenible” para darles recomendaciones a los candidatos; y para este caso plantean la dificultad de mantener “una economía dependiente de los combustibles fósiles y de su precio internacional, destinada a desaparecer por la falta de mercado”, teniendo en cuenta que una veintena de países ya anunció que dejará de usar carbón en la generación de energía eléctrica, y representan cerca de 35 por ciento de nuestro mercado.

Petro parte de ese diagnóstico, sumado a que las más recientes proyecciones indican que hay reservas petroleras para siete años y de gas para 12, y a partir de ahí justifica su propuesta de transición energética.

Lo que no queda resuelto en su programa es el cómo.

En lo más específico, “no aborda temas como la seguridad energética, la diversificación de la matriz de energía, mecanismos para incentivar la inserción de energías renovables, la electrificación de la economía, garantía del abastecimiento del fluido eléctrico, ampliación de cobertura, conexiones internacionales, entre otros”, le dijo a La Silla Alejandra Machuca, ingeniera electricista que ha trabajado en el sector.

En lo más general, tampoco explica de dónde sacará la plata, qué priorizará y qué realmente pretende lograr en cuatro años, sobre todo porque afrontará retos políticos, como la resistencia de las grandes empresas del sector, y del Congreso, donde no tiene mayorías, si pretende que le aprueben leyes que le permitan hacer lo que se propone.

El reto de la plata (vuelven y juegan los aguacates)

El petróleo y el carbón representan alrededor del 50 por ciento de las exportaciones de Colombia (20 mil millones de dólares). Eso es casi el 7 por ciento del PIB nacional, un poco menos de lo que se recauda por impuestos.

Es por eso que Isabel Cavelier, codirectora de Transforma, una de las organizaciones que hace parte de Colombia Vota Sostenible, plantea que el primer reto de la transición que propone Petro es diversificar la economía para reemplazar esos ingresos, pero que “su plan de gobierno no tiene un plan financiero para lograr esa diversificación”.

El programa propone el fortalecimiento de la agricultura y la reindustrialización en sectores estratégicos con la idea de diversificar las exportaciones. Ricardo Bonilla, asesor de Petro en temas económicos, nos dijo que, sobre todo, buscan “construir otra oferta con la agroindustria”, uno de los ejes de la propuesta económica.

Ahí entran a jugar los aguacates, detonantes de una controversia cuando Petro los propuso como alternativa al petróleo. En su campaña consideran que el episodio fue caricaturizado porque, agrega Bonilla, lo que hizo el candidato fue ponerlos como ejemplo de la repotenciación que pretenden darle al campo “con los aguacates y 300 productos más”.

La dimensión de esa apuesta, en todo caso, también es grande, y por lo tanto cumplible a largo plazo si se tiene en cuenta que las exportaciones mineras fueron el 47 por ciento del total el año pasado (17.800 millones de dólares), las del sector agropecuario fueron el 7 por ciento (2.600 millones de dólares). Es decir: siete veces menores, de acuerdo con el Dane.

El plan de gobierno de Petro señala ese camino, pero no plantea metas que den una idea de lo que pretende lograr.

Lo mismo pasa con la transformación que propone para Ecopetrol y el programa de páneles solares que tanto ha mencionado en los debates.

Ecopetrol y los páneles solares

El plan de gobierno de Petro promete que “Ecopetrol, sin perjuicio de la gestión de la extracción petrolera en la transición, se convertirá en una empresa dedicada a la investigación, la promoción y la implementación de energías renovables”.

En sus intervenciones ha dicho: “usted puede hacer grandes campos de páneles solares en manos de Ecopetrol, por ejemplo, y hacer transitar esa empresa hacia la generación de energía eléctrica en grandes cantidades”.

Petro, sin embargo, tampoco precisa cómo sería esa transformación a pesar de que significa que la compañía se meta en un mercado que no conoce.

Ecopetrol ya reveló que considera dar el vuelco hacia la generación de energía, pero a largo plazo, y para eso estudia si crea una unidad de negocio que le permita explorar su incursión en ese mercado.

Ir hacia allá la obliga a definir cómo reemplazar los ingresos que hoy obtiene por una actividad en la que es experta. El año pasado fue la empresa que más ingresos obtuvo en Colombia, con 50 billones de pesos (más o menos lo que cuestan las vías 4G); y sus utilidades fueron de 6,2 billones.

Ese flujo se debe a que tiene un cliente muy rentable en el sector transporte: es el que más consume energía y en un 93 por ciento se abastece de combustibles fósiles. “Así que si la idea es que la empresa se dedique a energías no convencionales, de entrada tendrá un problema de demanda”, explica Camilo Tautiva, jefe la Oficina de Asuntos Regulatorios del Ministerio de Minas.

En el mismo sentido va el concepto que le dieron a La Silla en una empresa del sector eléctrico donde nos dieron declaraciones bajo reserva porque no quieren que los relacionen con la campaña política. Allá consideran que la propuesta de que Ecopetrol se dedique a energías renovables es “irrealizable” en caso de que se pretenda mantener su actual nivel de utilidades. Para eso, calculan, tendría que instalar entre 3 y 5 veces la capacidad instalada de generación de energía que hay actualmente para solar o eólica, “con la condición incumplible de que atendiera la totalidad de la demanda de energía del país”.

Bajo la lógica de Petro, la opción que tiene Ecopetrol es la de comenzar a generar un mercado, y eso podría incentivarlo él como Presidente si promueve con fuerza la transición hacia el transporte eléctrico, dice Tautiva. “Si el transporte pasa de demandar combustibles líquidos a energía eléctrica, y si ésta se puede producir con renovables no convencionales, se cierra el círculo”.

Es la lógica que planteó la Misión Verde, pero en todo caso también es un proceso largo. Para tener una idea: la Misión planteó que de aquí a 2030 es necesaria la llegada al país de 1,3 millones de vehículos eléctricos, con el fin de generar un aumento significativo de la demanda de energía eléctrica que pueda ser suplido con fuentes no convencionales, como la solar y la eólica (que hoy no son ni el 1 por ciento de la oferta). Ese número de vehículos, no obstante, es apenas la décima parte del número de carros que hay actualmente en Colombia.

Es decir: si Ecopetrol incursiona en ese mercado, de aquí a 12 años aún no logrará suplir lo que obtiene por extraer crudo.

La otra arista de lo que planea el exalcalde con páneles solares es masificar esos aparatos para que comunidades como las del Caribe no se vean obligadas a depender de Electricaribe.

La región se presta por sus condiciones de clima y la ley sobre energías renovables ya permite la instalación de páneles solares en las casas, explica Tautiva, pero no es barato. Los cálculos, según las fuentes que consultó La Silla, varían entre 5 y 25 millones de pesos. Masificarlos, de nuevo, es un reto presupuestal grande sobre el que el programa de Petro no se detiene, aunque él ha dicho que el Estado los subsidiaría.

En todo caso, Petro tendría un reto adicional con cada casa. De acuerdo con la empresa del sector eléctrico que contactamos, “análisis preliminares indican que más del 70 por ciento de los techos de las edificaciones del país no cumplen con las normas de resistencia para instalar los páneles”, algo que tiende a ser más notorio en estratos bajos.

Por todos estos retos y posibles inconvenientes es que no queda claro qué se propone hacer Petro en su eventual gobierno.

¿Qué puede hacer en cuatro años?

Petro ya dijo que sus propuestas son “a 10 años o más”.

Aunque es un tiempo más razonable (entre dos y tres gobiernos) y va en la línea de los plazos que manejan tanto la Misión Verde como las recomendaciones de Colombia Vota Sostenible, es clave lo que Petro alcance a hacer, de manera planeada, en cuatro años.

Isabel Cavelier, de Transforma, dice que en ese tiempo puede profundizar los incentivos y normas existentes para la penetración de energías renovables, por ejemplo eliminando aranceles a la importación de tecnología relacionada (como páneles solares y turbinas eólicas). Puede además liberar cupos para la importación de vehículos eléctricos, y trabajar con los bancos de desarrollo para poner a disposición del sector privado más líneas de crédito que apoyen ese objetivo.

Tautiva, del Minminas, agrega que en ese tiempo también puede empezar por comenzar a electrificar la economía, con el fin de ir desincentivando la demanda de combustibles fósiles. La electrificación, finalmente, es lo que puede jalonar todo el proceso, precisa la profesora Ángela Cadena, de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de los Andes.

Ellos y las demás fuentes consultadas coinciden en que Petro puede soportar lo que haga en la legislación existente, particularmente en la ley de energías renovables, y seguirla reglamentando, antes que intentar aprobar nuevas leyes, que es algo que propone su programa pero enfrentaría la dificultad de tener un Congreso en contra.

La resistencia también es probable que provenga de los grandes jugadores del sector (hidroeléctricas y térmicas). Y eso es lógico porque, como nos dijo un asesor de la Unidad de Planeación Mineroenergética, “aquí hay grandes empresas que no quieren más jugadores en su campo, pero Petro dice lo que dice porque ninguna lo apoya y probablemente estén con Vargas y Duque”.

Bonilla, el asesor de Petro, le dijo a La Silla que la idea en todo caso es generar sinergias con las empresas del sector eléctrico “para que sean las mismas centrales de energía las que se metan en la transición”.

El objetivo esencial de lo que proponen, concluyó, es arrancar la transición. En lo de Ecopetrol, por ejemplo, crear la unidad de negocio que explore cómo meterse con las las energías renovables. Por otro lado, comenzar a hacer cambios en las zonas no interconectadas, que son apartadas y dependen más de combustibles fósiles como la gasolina, para ir metiendo energías limpias.

De cómo Petro acote su propuesta, en caso de ganar la Presidencia, dependerá que encauce al país en una transición energética realista planeada o que al final de su mandato vuelva a cargar con el peso de haberse propuesto unas metas por encima de lo que podía lograr.


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