Petro pone a prueba la fuerza de Robledo en el Polo


Hoy, el Polo Democrático definirá en una reunión de su Ejecutivo Nacional si deja en libertad de votar a sus militantes para la primera vuelta presidencial, después de la petición en ese sentido que un centenar de dirigentes hizo la semana pasada para poderle hacer campaña a Gustavo Petro y no a Sergio Fajardo, aspirante al que el Polo avala oficialmente.

Con esa rebelión no sólo pierde Fajardo, por el golpe de opinión que significa que uno de los dos partidos de su coalición se rompa a seis semanas de las presidenciales, sino también el senador Jorge Enrique Robledo, que ya está claro que después de llevar al Polo a una coalición con el exgobernador de Antioquia no logró alinear a gran parte de las bases.

Esto pone a prueba la capacidad de Robledo para mantener la estabilidad, luego de varias crisis en las que el Polo ha ido perdiendo líderes fuertes al tiempo que comenzó a depender de él para alcanzar el umbral y de que él ha ganado poder adentro.

 

La fuerza de Robledo

Robledo es una de las cabezas más visibles del grupo de dirigentes del Polo que hoy queda luego de las disputas internas que terminaron con las salidas de Lucho Garzón, Samuel Moreno (por corrupto), Gustavo Petro, Clara López y el Partido Comunista.

En ese proceso de 12 años, mientras el partido se desgranó poco a poco, Robledo cogió alto vuelo, no sólo porque su votación fue aumentando elección tras elección, sino porque fue ganando fuerza en las instancias de decisión del partido.

El secretario del Polo, Gustavo Triana, es del ala de Robledo. Y en el Comité Ejecutivo, de 31 integrantes, el senador ha logrado que las mayorías suelan respaldar sus posiciones, sobre todo después de la salida de Clara López.

Una muestra de ese poder la dio el año pasado, cuando Clara todavía estaba en el partido y era Ministra de Trabajo, y en una reunión de la junta nacional él logró, con sus aliados, que sacaran una resolución diciendo que ella no los representaba en el Gobierno Santos y que el partido no haría parte de una coalición presidencial al lado de las Farc.

En el Congreso del partido que celebraron en septiembre de 2017, además, Robledo llegó fortalecido después de que su visión había permitido alcanzar el umbral para que el Polo sobreviviera,  y logró que las mayorías lo declararan candidato presidencial.

De allá salió con la facultad para hacer coaliciones, pero desde entonces parecía imposible que se aliara con Petro, dadas sus fuertes diferencias desde que éste abandonó el partido en 2010.

En todo caso, cada paso que dio para consolidar el grupo de los Ni-Ni con Claudia López, de la Alianza Verde, y Sergio Fajardo, de Compromiso Ciudadano, lo avaló por unanimidad el Ejecutivo Nacional.

Esa es la principal razón de Robledo para argumentar que ese proceso tiene suficiente legitimidad, pues el Ejecutivo fue elegido por los delegados de un congreso que, a su vez, fueron elegidos por 500 mil afiliados. De ahí que asegure que las bases sí han avalado lo que se ha hecho hasta ahora.

Sin embargo, dado que Fajardo es un aspirante al que la izquierda siempre había considerado un neoliberal, cuando se acordó que él fuera el candidato sí surgió el reto para Robledo de alinear a las distintas fuerzas del Polo con esa candidatura, pero no lo logró.

Las bases que nunca llegaron

Aunque la disidencia polista se hizo evidente a inicios de mes, cuando, como contó La Silla Cachaca, cuatro congresistas del Polo anunciaron que pedirían la libertad para irse con Petro, en realidad Fajardo nunca cautivó a una buena parte del partido que consideraba incoherente adherirse a su candidatura.

Fajardo terminó perdiendo apoyos importantes dentro del Partido por más que mantenga el de Robledo, que sacó 226 mil votos.

Iván Cepeda (que trabaja en llave con el representante por Bogotá Alirio Uribe) tiene 77 mil votos, especialmente en esta ciudad; Alberto Castilla tiene 27 mil, con fuerza en Santander; y Alexander López se convirtió en el principal elector del Pacífico con 84 mil votos, muchos de ellos apalancados por comités del paro y comunidades afro cercanas a Petro.

Aunque la desmarcada fue nacional, dos ejemplos representativos de que buena parte de las bases no le copiaron a Fajardo están en Bogotá y el Valle, dos bastiones de ese partido.

En el Valle, Fajardo no logró el apoyo de los sindicatos de las empresas públicas (Emcali), agrupaciones de estudiantes de las universidades públicas y del Sena, y el comité del paro de Buenaventura, que nunca lo vieron como un político que apoyara los ideales de izquierda.

“Las bases del Polo estaban más entusiasmadas con Robledo como candidato que con Fajardo, que es mucho más tibio en sus posturas”, nos dijo Wilson Arias, excongresista del Polo y miembro del Ejecutivo Nacional, quien desde hace un mes viene pidiendo libertad para irse a donde Petro.

Otro factor es la cercanía que ha tenido Fajardo con el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA, antiguo Sindicato Antioqueño), “que son dueños de los fondos de pensiones”, nos dijo la polista Patricia Molina, concejal caleña y aliada del senador Alexander López. “Por eso es que las bases nos están exigiendo definiciones, y no las tenemos”, advirtió.

Mario Velásquez, el edil de Bogotá que trabaja con el senador Iván Cepeda y que mojó prensa cuando en un acto con Fajardo se paró a pedir una coalición con Petro, le dijo a La Silla que no es que no lo hayan convencido de hacerle campaña al exgobernador de Antioquia, sino que nunca tuvo la intención de hacerlo.

“Es que no me representa. Por ejemplo, él no le ha hecho oposición a Peñalosa y Petro sí. Cuando yo me estaba moliendo en Santa Fe, mi localidad, con la crisis de las basuras, nunca dijo ni mú sobre eso a pesar de que fue tan mediático”. Y agregó: “Peñalosa gana con Iván Duque, Germán Vargas Lleras y Sergio Fajardo, pero pierde con Petro. Por eso me voy con Petro”.

Todo eso desembocó en que López y Cepeda hayan comenzado a mover en forma la candidatura de Petro en las últimas semanas, mientras pedían la reunión del Ejecutivo para que los dejaran en libertad.

Hace ocho días, por ejemplo, en una reunión entre López y aliados suyos en Cali, incluidos los del sindicato de Emcali, en tono airado dijo: “tenemos un debate ni el hijueperra en el Polo porque sabemos que con Fajardo no es. Nos dicen: ‘no les damos la libertad’. Y ahí el Polo se va a tener que romper y si se rompe, que se rompa”.

También conocimos un audio que puso a rotar Iván Cepeda desde hace dos semanas, antes de que se conociera la carta, en el que les pide a sus bases que llegada la hora de las decisiones, comenzaran a mirar en detalle quiénes estaban con Petro para hacerle campaña.

El hecho es que ya con la disidencia oficializada en la carta, el propio Fajardo comenzó esta semana, en redes sociales, a marcar aún más distancia con Petro:

Lo que viene

Hoy se celebra la sesión del Ejecutivo Nacional del Polo en la que probablemente se defina si dejan a sus militantes en libertad para votar.

Si se hace una votación, es posible que por las mayorías que Robledo ha tenido en esa instancia él gane en su propuesta de mantener el apoyo oficial por Fajardo y no dar permiso a los militantes para que le hagan campaña a nadie más.

Sin embargo, quienes piden la libertad plantean que la decisión se tome por consenso, lo que permitirá decir que a pesar de las diferencias sigue habiendo unidad de partido.

Y es que si no es así, la división será más traumática porque igual mantendrán su decisión de hacerle campaña a Petro y el mensaje que primará será el de ruptura.

En cualquier caso, que el Polo esté pasando por este proceso sí lo deja con heridas por sanar que recuerdan antecedentes como el de la segunda vuelta en 2014, cuando el partido también dejó a sus militantes en libertad y Clara López le hizo campaña a Santos, algo que tres años después, en medio de peleas constantes entre ella y Robledo, terminó con la renuncia de ella porque las diferencias nunca sanaron.

En esta campaña, el escenario más favorable para que Robledo quede bien parado dentro del partido es que Fajardo pase a segunda vuelta porque eso confirmará que tuvo razón en su apuesta. Además porque, a la luz de las encuestas, Fajardo es más competitivo que Petro contra cualquier candidato en segunda vuelta.

Al tiempo, que Fajardo pase también podría, con un Robledo recargado en su partido, significar que el Polo encontró una forma de crecer hacia el centro y darle paso a otro tipo de izquierda.

Si en cambio pasa Petro a segunda vuelta, o si no pasa ninguno, Robledo quedará en una posición muy incómoda dentro del partido porque quienes no lo acompañarán con Fajardo tendrán razones para responsabilizarlo de una nueva derrota de la principal colectividad de la izquierda.

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