Debate Pacífico: la eterna ilusión de mejor vida


El Pacífico colombiano es representación clara de indolencia, miseria, violencia, politiquería y corruptelas. Si alguna región se debe intervenir para construir estado y nación es la Costa Pacífica.

Por ello, la no asistencia de Iván Duque, candidato del Centro Democrático, al debate en Buenaventura, se ha asimilado como un desprecio por la región, sus potencialidades y retos. Con eso Duque parece haber marcado su destino electoral en el Pacífico: perder. Aunque supongo que por el bajo número de votos - en contraste con las grandes ciudades - no le importa.

La característica del debate fue el afán de los candidatos por mostrar su cercanía con la región.

Gustavo Petro refirió haber acompañado como parlamentario las protestas contra las siete bases que en el 2009 autorizó usar a militares estadounidenses el gobierno de Álvaro Uribe.

Vargas Lleras celebró haber visitado “cientos de veces a Buenaventura”, hacer recorridos por Tumaco, Barbacoas, mencionando nombres del litoral con tanta “propiedad” que dio lugar al chiste de que “a Vargas Lleras sólo le faltó decir que era negro”.

“El problema es que vienen bastante, pero nos siguen matando el hambre, la violencia y la falta de oportunidades. Duque para mí es el de Uribe, que es el malo conocido. Vargas Lleras es arrogancia, pura arrogancia”, dice Munir Valencia, quien lidera un colegio en Buenaventura.

Humberto de La Calle refirió su compromiso con el pueblo negro desde la Constitución de 1991, reiterando que continuará en esa línea y mencionó haber visitado este puerto muchas veces. 

Sergio Fajardo recordó haber vencido allí en Buenaventura a Juan Manuel Santos en el 2010, con Antanas Mockus como candidato, e invitó para que ahora como Coalición Colombia este hecho se pueda repetir.

El debate estuvo pleno de promesas incumplidas por años. Todo un déjà vu salpimentado por la exigencia de compromisos frente a los acuerdos del reciente paro.

La novedad fueron las formas y el toque de Petro, a quien se ve auténticamente conectado con la región. Prometió que un eventual gobierno suyo iniciaría cada una de sus políticas sociales en el Pacifico, antes que en cualquier otro lugar del país. De hacerlo realidad, convertiría la región más atrasada en prioridad de las políticas de Estado.

Nunca visto.

La gente del Pacifico le cree porque han escuchado lo que hizo en Bogotá durante su gobierno. Saben que privilegió políticas y acciones sobre los grupos sociales más pobres con subsidios en agua y transporte, a pesar de las críticas y molestias de otros sectores de la capital.

Humberto de la Calle y Sergio Fajardo se vieron débiles. Se mueven alrededor de los planteamientos que hace Gustavo Petro: lucha contra la corrupción, protección de la biodiversidad, educación pública, combate a la minería ilegal, la deforestación, la coca, etc. No logran instalar un discurso propio.

Aunque hicieron correcciones o complementaron en intervenciones posteriores sobre infraestructura, Vargas Lleras, Fajardo y De la Calle coincidieron dibujando desarrollos que iban desde la vía Buenaventura-Puerto Carreño (todo el ancho del país), conexión vial Quibdó-Cali, Quibdó- Medellín, vía a Tumaco, Popayán- Guapi, en fin. La ilusión mágica escuchada por cinco o seis generaciones de Guapireños, Tumaqueños, Bonaerenses, Quibdoseños. Al igual que se han escuchado promesas en Guaviare, Meta, o zonas interioranas de Cundinamarca, Santander, Boyacá y otros departamentos del país donde gobierno tras gobierno, elección tras elección se ha dicho: “Vamos a… Haremos… Construiremos…".

En contraste, Petro dijo: “primero el río. Una empresa fluvial liderada por la Armada, al igual que se ha logrado con Satena desde la Fuerza Aérea, que haya transporte digno y seguro para los pobladores. Segundo el mar, es la vía natural de la Costa Pacífica desde Tumaco hasta Panamá. Y tercero el tren. Existen ya los corredores. Hay que pensar en sostenibilidad ambiental, en aprovechar lo existente".

Duque, en ésta, como en otras regiones azotadas por la violencia y el atraso, tiene poco apoyo. 

Vargas Lleras, como dice Munir, “aquí en el Valle del Cauca tiene gobernadora, alcalde en Buenaventura y se vieron esos días el montón de carros y afiches de él. Y aunque la gente prefiere a Petro, es gente pobre como la mayoría por acá, y muchos se dejan comprar por un puesto, un trabajo por días, un billete pequeño o a veces uno grande. Pero quién quita: de pronto la gente se deja atrapar por la ilusión de tener una mejor vida”.

De abonar el hecho de que los debates presidenciales estén tocando las regiones. En el caso del Debate Pacífico, además, es un chance para recordar que esta región existe, aunque el candidato puntero en las encuestas la haya despreciado.

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