Las emociones que mueven el voto por De la Calle


Más allá de las encuestas, en las que no supera el margen de error, Humberto De la Calle tiene un potencial electorado detrás  (en su mayoría jóvenes) que guarda la esperanza de que su aspiración dé la sorpresa en las urnas el 27 de mayo.

La Silla habló con 31 fuentes que piensan votar por él en las regiones que cubrimos (el Caribe, los santanderes, Bogotá, Valle, Cauca, Antioquia y Huila), para entender cuáles son las emociones que despierta en sus seguidores.

Las conclusiones son tres: lo ven como el candidato del centro-centro, como un estadista con ideas frescas, y como la persona más preparada para llegar a dirigir el país, no solo por todos los cargos públicos que ha ocupado (sin cuestionamientos), sino porque como jefe negociador del Acuerdo de La Habana logró conciliar y acabar los 50 años de guerra con las Farc.

Fue el que firmó la paz

Aunque la defensa del Acuerdo de Paz es el tema menos taquillero de la contienda presidencial, y como contamos, incluso la campaña de De la Calle intentó virar su discurso hacia otros temas (algo de lo que al final desistió), es lo que más le reconocen sus simpatizantes. 

 

Las explicaciones varían. 

Unos consideran que respaldarlo es cuestión de “gratitud” porque de no haber sido porque él se gastó cuatro años de su vida en Cuba tratando de finalizar el conflicto con las Farc, esa guerrilla no estaría desarmada. 

“El llevar el proceso de paz hasta el punto de desarmar una guerrilla, ese señor se merece el Nobel y bueno, el respeto y aprecio de los colombianos”, dijo a La Silla Vilmer René Hoyos, una economista que tiene una pequeña empresa en el sector textil en Medellín. En la misma línea, y de manera más literal, un joven literato de 27 años en el Caribe, nos explicó: “Ese Acuerdo tiene cosas muy bellas y que cambiarían definitivamente a este país. Por eso, votaría por el man que lo diseñó, por el man que se mamó por cuatro años a los cafres de las Farc y pudo lograr eso”.

Otros piensan que ese rol lo que mostró fue que De la Calle es una persona capaz de entender las complejidades y las diferencias de Colombia y que eso lo valida para gobernar al país en la etapa en que la implementación de lo acordado está en crisis.

“De la Calle me gusta porque pocos son capaces de sentarse con el enemigo al frente, discutir civilizadamente y lograr un acuerdo contra todo pronóstico”, explicó a La Silla Alejandro Rodríguez, estudiante de Derecho de la universidad Eafit en Medellín. “De la Calle es el espíritu conciliador que necesitamos en la Casa de Nariño, una persona que hace política no desde el miedo, sino desde cómo enfrentar los desafíos del futuro”.

“Él fue el único que fue capaz de sentarse a hablar con las Farc. Es una persona con capacidad de diálogo y conciliar”, le dijo a La Margarita Ciro, miembro de la Asociación de Víctimas de Urabá, que tiene más de 13 mil asociados.

Además, sus seguidores creen que estando en esa línea, él es el que puede poner en el mapa al país rural -o la Colombia profunda, como la llama el candidato- sin representar una ruptura con el Estado, que pueda generar una eventual crisis política y económica.

Específicamente varios se refirieron al dilema que plantearía la llegada de Petro.

"Con Petro es posible que (no se caigan los acuerdos), pero Petro demostró en la Alcaldía que no sabe trabajar en equipo, en cambio Don Humberto sí", le dijo a La Silla una pensionada de 60 años en el Caribe que prefirió no dar su nombre “porque el voto es secreto”. 

Similar fue la posición de Óscar Mauricio Sandoval, un abogado que vive en Neiva. “Me parece que las propuestas de De la Calle… no son un cambio abrupto para el cual el país no está preparado” . 

Lo segundo que más le reconocen sus simpatizantes al candidato liberal es su trayectoria, algo que relacionan con su perfil de estadista, y con el hecho de que no tiene tacha en su carrera en lo público. 

En ese espectro, las palabras comunes que usan para referirse a él son respeto y admiración

“Me inspira preparación”, explicó sobre su voto a La Silla Julio Acelas, politólogo de Santander.  “Tiene el país en la cabeza, la experiencia que tiene dice mucho. Me refleja transparencia a pesar de ser un político formado en el Partido Liberal y haber estado en todos los gobiernos”.

Andrés Pencué, un abogado caleño de 24 años que trabaja en una empresa privada, nos aseguró que su voto por el candidato liberal obedecía a que admiraba su trabajo en el derecho. 

“Es un teso en (derecho) administrativo y uno lo reconoce en el ámbito académico, desde hace mucho ya sabía lo que hizo (constituyente y la paz)”, dijo en su explicación. “Más que todo le tengo es admiración, como profesional tiene las mejores cualidades”.

Esa imagen le ha servido a De la Calle para mantener su imagen dentro de sus simpatizantes a pesar de su decisión de buscar la Presidencia con el aval del Partido Liberal, algo que le cuestionan seguidores de otras campañas.

Contrario a eso, en Santander, Neiva y Bogotá le dijeron a La Silla que esa decisión hablaba bien de él, porque reforzaba la idea de que era un hombre de estructura, que prefirió no traicionar sus principios y que por su trayectoria ha sido capaz de trascender la mala fama del liberalismo.

“(Irse por el liberalismo en lugar de por firmas) muestra coherencia con un principio fundamental y es que la democracia se fortalece con los partidos”, nos dijo Jaime Unda, excandidato al concejo de Neiva por el Polo que va a votar por él.

Incluso un joven liberal nos dijo que veía a De la Calle como el “rescate” de ese partido.

“Representa una ruptura con el clientelismo. De la Calle puede llevar al partido a la época de Gaitán y Galán”, nos dijo el líder de las juventudes liberales en Santander James Cañizales. “El liberalismo lo necesita para purgarse”

El librepensador de centro

Aunque Humberto De la Calle es el candidato presidencial con más edad en la contienda (72 años), su visión de país -para sus simpatizantes- representa las ideas más frescas de la contienda. 

“Es un liberal más allá del partido en el que milita, es un librepensador, un demócrata que respeta y defiende las libertades de culto, de orientación sexual, de los derechos de las mujeres y de las minorías”, dijo a La Silla Alfredo Álvarez, profesor de la facultad de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga. “Es alguien fresco”. 

La posición la comparten jóvenes tanto matriculados con el Partido Liberal, como simpatizantes espontáneos de su propuesta política. 

Por ejemplo, en Cali, Christian Palacios un estudiante de ciencia política de la Javeriana de 21 años nos lo describió como “el de las ideas más jóvenes”. “Lo que propone conecta con las nuevas generaciones”, dijo otro universitario, Iván Correal, en Bucaramanga.

Con esa perspectiva están de acuerdo incluso las generaciones más grandes que lo apoyan. 

Cecilia Balcázar de Bucher, una académica y poeta que ya está en la tercera edad nos dijo que lo que la hacía votar por De la Calle era que lo ve como un hombre “de pensamiento liberal (pero no por ser del Partido Liberal). Porque no es dogmático,  tiene la mente abierta, está dispuesto al cambio, a entender diferentes perspectivas, es capaz de imaginarse al otro”.

En Cauca y en Santander nos hablaron de su propuesta de convertir el servicio militar obligatorio en servicio social, para ejemplificar su conexión con los más jóvenes.

Además siete fuentes adicionales nos hablaron de que lo veían como el candidato del centro - centro de la contienda. 

“Representa un centro de avanzada”, nos explicó sobre las motivaciones de su voto Iván Botero, un empresario paisa mayor de 70 años que está jubilado. “(Voto por él) porque creo que es la persona más seria del debate, porque está por encima del bien y del mal”.

José Antonio Hernández, un estudiante de Economía y Gobierno de la Universidad de los Andes de 22 años, dijo algo muy similar: “Me gusta De la Calle porque está en el centro del espectro político... verdaderamente construye sobre lo construído”.

La caída de De la Calle en las encuestas y el que el Partido Liberal lo hubiera abandonado en la contienda ha despertado un sentimiento adicional, casi de conmiseración que no tiene que ver directamente con su talante de candidato. 

Cuatro fuentes en dos regiones nos dijeron que había un sentimiento de solidaridad por su baja figuración en las encuestas, tras haber sido el arquitecto del Acuerdo de Paz que le dio el Nobel al Presidente Juan Manuel Santos.

“Es un premio que el que negoció la paz sea candidato presidencial y me da pesar que se vaya a sacrificar políticamente y quede así de mal entre la polarización”, nos explicó sobre su percepción el empresario paisa Iván Botero.

En la recta final de la contienda, habrá que ver si la popularidad entre sus seguidores trasciende y, como esperan en su campaña, sorprende con el resultado.

Lea también: Las emociones que mueve el voto por Petro.
 

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