Episcopado por cárcel para Santrich, nueva munición al uribismo


La noticia de que ‘Jesús Santrich’ fue trasladado por el gobierno a  Caminos de Libertad, una sede de la Conferencia Episcopal, con el propósito de que suspenda la huelga de hambre que inició luego de haber sido capturado por estar supuestamente involucrado en una transacción de narcotráfico se ha convertido en nueva ‘munición’ para el uribismo a dos semanas de las elecciones presidenciales.

La decisión, según explicó el Viceministro de Justicia, Carlos Medina, obedeció a una petición del Comisionado de la Onu y del Episcopado que le pidieron al gobierno el traslado desde la cárcel la Picota a esta sede para que “reevalúe su huelga de hambre” porque si el exguerrillero decide morirse lo tienen que dejar.

Según explicó Medina a La Silla Vacía, forzarlo a comer o darle suero si quedara inconsciente por no comer equivaldría a darle “un trato cruel e inhumano” según los tratados internacionales.

Después de sopesar el caso, según supo La Silla, el Gobierno decidió hacer el gesto humanitario porque los garantes internacionales del proceso creen que si se muere ‘Santrich’ sería grave para la estabilidad del Acuerdo de Paz. Sobre todo, porque Estados Unidos aún no lo ha pedido en extradición y podría eventualmente no hacerlo.

Seuxis Hernández, el nombre real de ‘Santrich’, lleva 32 días en huelga de hambre, se ha bajado 14 kilos y ya está muy débil.

Como le suele pasar a los gobiernos, en esta ocasión tocaba escoger entre dos decisiones, ambas malas.

Tres personas que conocieron a Santrich durante la negociación o en la guerrilla coincidieron en decirle a La Silla Vacía que no dudaban de que el designado representante a la Cámara preferiría pasar entre su gente como un mártir que como un narcotraficante y que por lo tanto se dejaría morir.

‘Santrich’ tiene pocos amigos en la cúpula de la Farc (su único gran aliado es Iván Márquez, que tras su captura se trasladó al Caquetá y dijo que no se posesionaría como senador), pero entre las bases del Partido tiene mucho apoyo.

Una prueba de ello es que en la convención de las Farc de la que surgió el nuevo partido en septiembre del año pasado, ‘Santrich’ sacó 835 votos, la tercera votación más grande después de la de Iván Márquez (888) y Pablo Catatumbo (866).

Y su captura, como contó La Silla Sur, ha generado todo tipo de tensiones internas entre quienes creen que si delinquió debe pagar por ello y quienes creen que es un montaje de la DEA y que el Partido debe ser solidario.

Pero en las zonas de capacitación donde están los exguerrilleros de base, “hay mucha zozobra, básicamente tienen miedo de que ahora puedan coger a cualquiera”, nos dijo una fuente de uno de estos espacios.

Uno de los líderes de la Farc en el Sur nos dijo: "si así es el desayuno, cómo será la comida. Este es un fiscal que no es amigo de la paz y si desde ya arrancan con esos montajes, el acuerdo ya no es garantía de nada"

La desconfianza de los miembros de la Farc hacia la justicia ha sido total desde el principio y por eso insistieron tanto en la creación de una justicia paralela como la JEP.

La eventual muerte de ‘Santrich’ -y su consiguiente martirización- podría ser la gota que rebosa la paciencia de los excombatientes y producir una deslizada mayor hacia las disidencias, sobre todo la de Gentil Duarte, de quien se sospecha que ‘Santrich’ seguía siendo su ideólogo.

La otra parte

Aunque el gobierno ha tratado de mostrar que este caso es similar a la sacada de la cárcel del entonces guerrillero Rodrigo Granda por parte de Álvaro Uribe, que tras capturarlo lo liberó y lo mandó de gestor humanitario en Cuba, también con ayuda de la Conferencia Episcopal, el incidente no ha hecho sino ratificar la narrativa del uribismo de que el Acuerdo de Paz ha sido y es una oferta de impunidad para las Farc.

Y ha debilitado el argumento que dio inicialmente Juan Manuel Santos de que su captura y eventual extradición eran una prueba sólida de que quien delinquiera después de la firma del Acuerdo de Paz pagaría cárcel como cualquier ciudadano.

Mientras otros candidatos como Sergio Fajardo y Humberto de la Calle fueron respetuosos de la decisión, Iván Duque la rechazó de tajo, convirtiéndose este episodio en un nuevo diferenciador en la campaña.

Una diferencia, que está siendo explotada por los líderes del uribismo porque encaja perfecto no solo con la narrativa de su campaña sino con el rechazo que, según la Gallup Poll, sienten la mayoría de los colombianos a la idea de transar justicia por paz y a la misma justicia transicional.

El rechazo también ha venido de parte de víctimas de las Farc, como el general Mendieta, que estuvo en cautiverio durante una década sin que la guerrilla hiciera el más mínimo gesto humanitario.

Este episodio, además, implica un coletazo para la Iglesia, que como también ha contado La Silla, está dividida en su posición frente a la negociación con las Farc. Mientras que en su cúpula hay una mayor aceptación al Acuerdo, entre los curas de ‘base’ hay toda una corriente más de derecha que en el plebiscito rechazó lo pactado porque creían que promovía la ideología de género o por razones ideológicas.

Algunos de estos curas hoy, según ha podido constatar La Silla, están invitando a sus feligreses a no votar por Gustavo Petro porque,  según nos dijeron cuatro personas que lo oyeron de primera mano, el quiere ponerle impuestos a las iglesias, por el ‘castrochavismo’, porque el comunismo ‘era satánico’ y porque era guerrillero.

Ante la reacción que ha desatado este traslado de ‘Santrich’ a una sede de la Iglesia, los curas en sus parroquias se verán forzados a sentar una posición y a enfrentar rechazos como este de la senadora uribista Cabal:

En conclusión, justo en las dos semanas en las que la gente termina definiendo su voto, el efecto ‘Santrich’ seguramente se sentirá.

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