El medioambiente mueve la aguja electoral


El medioambiente, que hasta hace poco pasaba debajo del radar, se ha vuelto uno de los temas centrales de estas elecciones. Y aunque no se sabe qué tanta influencia tenga a la hora de votar, es la primera vez que mueve la aguja en el debate electoral.

Los que cambiaron el discurso

Después del derrame de crudo de Lizama, Iván Duque y Germán Vargas le dieron un giro a su discurso sobre el fracking.

Duque, que había dicho el año pasado que no había que estigmatizar al fracking y que el país debía hacer experimentos no convencionales con estándares ambientales, pasó a decir en marzo de este año en un debate organizado por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, que por lo menos había que dar la discusión.

Y la semana pasada en la W llegó al punto de decir que estaba de acuerdo con la moratoria de las licencias dadas por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, para este tipo de exploraciones. Es decir, con poner en pausa las licencias mientras se tenían las evidencias científicas sobre los efectos del fracking y se llegaba a un consenso nacional alrededor del tema entre comunidades, empresarios y Estado.

En el mismo debate de la Andi, Vargas Lleras, que ha privilegiado la agenda minera sobre la ambiental, dijo que aunque el tema era impopular, las perspectivas y las proyecciones de las energías no convencionales (fracking) eran muy atractivas porque se estaba hablando de la posibilidad de sacar más de cien billones de barriles de petróleo.

Pero este lunes, cambió su posición en el debate con los jóvenes: “Fracking no. Este país tiene todavía un enorme potencial en materia de desarrollo de su industria petrolera.”

Ya no dijo que era ‘atractivo’, aunque después dejó una puerta abierta para el futuro: “Eventualmente, y llegado el caso, lo contemplaríamos dependiendo de la tecnología y requerimientos nacionales. Pero todavía tenemos grandes oportunidades de hacer exploraciones convencionales.”

Más allá del fracking

Ese cambio de posición se da después de que Gustavo Petro ha asumido una defensa a ultranza del ambientalismo, hasta el punto que desde ahí ha cuestionado el mismo modelo económico.

Aunque Sergio Fajardo y Humberto De la Calle tienen posturas similares a él frente asuntos medioambientales como las consultas populares, la minería en los páramos y el fracking, y los dos proponen un desarrollo de la economía sostenible y verde, las propuestas de Petro sobre el uso masivo de energía renovable a través de paneles solares y de reemplazar el modelo extractivista por el agro (petróleo vs. aguacate) lo han vuelto el abanderado del tema.

 

 

Esto a pesar de que para muchos sus propuestas no son viables y en muchos casos han sido criticadas y hasta ridiculizadas.

Su narrativa ha llegado al punto de igualar la economía extractiva del petróleo y el carbón con otro tipo de ‘dineros fáciles´como el narcotráfico. También le ha servido para voltear la torta en el discurso del castrochavismo diciendo que la propuesta de Duque es la que propone continuar con la dependencia al petróleo como sucede en Venezuela. El desastre de Lizama fortaleció su discurso. Lizama le dio al candidato la foto para polarizar la campaña en dos: la opción de la “vida”, representada por él, y la opción de la “muerte”, representada por Duque.

 

 

Al llevar el debate a estos términos, Petro ha sacado a los otros candidatos de la cancha del medioambiente. Incluso a Fajardo, el candidato verde, que dice que sacará su propuesta sobre este tema la próxima semana.

Los votos ambientalistas

El medioambiente todavía no aparece en las encuestas como un tema central para las elecciones, pero las campañas de varios candidatos coinciden en que puede mover la aguja en el voto joven.

Aunque los jóvenes suelen ser de los que más se abstienen a la hora de votar, son un público atractivo para los candidatos porque marcan la pauta en redes sociales y representan más o menos la tercera parte del censo electoral.

La lucha contra el cambio climático, el debate que se ha abierto en torno a consultas populares como la de Cajamarca que han logrado frenar grandes proyectos extractivos desde que la Corte Constitucional declaró vinculantes sus resultados por una sentencia y la indignación por desastres medioambientales o por discusiones como la exploración minera en los páramos, moviliza a los jóvenes alrededor del tema desde hace unos años.

Un ejemplo fue la indignación que produjo el derrame de petróleo en Lizama y cómo ambientalistas y candidatos lo relacionaron con el fracking posicionando el tema ambiental aún más en el centro de la campaña electoral.

“Lo único positivo que nos dejó el derramamiento de Lizama, es que puso el tema medioambiental en la agenda,” le dijo a La Silla Carlos Santiago, miembro de la Alianza Colombia Libre de Fracking.

“Hace seis meses nos reuníamos para ver cómo hacíamos para que en un debate los candidatos hablaran sobre el fracking. Ahora es un tema obligado en todos los debates y hay un costo político,” añadió.

En Google trends es evidente: en marzo, cuando se derramó el crudo y comenzaron a circular las imágenes del río contaminado y de los animales muertos, creció la búsqueda de la palabra “fracking” en el país.

Esto se muestra en esta gráfica de búsquedas de la palabra “fracking” de enero a abril de 2018.

La búsqueda de 'fracking´, además se asoció con otras palabras relacionadas a las elecciones como “Iván Duque- Abogado”, "Gustavo Petro Urrego" y “Candidato - Tema.”

De hecho, Colombia es el país del mundo en el que la palabra ´fracking' es más buscada en Google.

Esta es la gráfica de cómo se ha movido la búsqueda de la palabra en Colombia desde que empezó Google trends en el 2004.

El medioambiente movió la aguja en Valle

Aunque no es fácil saber todavía si más allá de trinos, el tema ambiental también mueve votos, el sorpresivo resultado electoral de Terry Hurtado en las elecciones a la Cámara en el Valle son un buen indicador.

Hurtado es un animalista que, aunque se quemó, pasó de ser un activista local a conseguir un poco más de 16 mil votos como segundo renglón en la lista Verde.

Esto fue posible gracias a la unión de al menos 20 organizaciones animalistas de diez municipios del Valle que le apostaron a lanzar a un candidato que defendiera su causa.

Crearon un perfil sobre cómo debía ser el candidato y Hurtado salió elegido.

Aparte de los votos de las organizaciones, Hurtado dice que también lo apoyaron sectores ambientalistas y movimientos sociales alternativos como estudiantes de la Universidad del Valle donde estudió e hizo gran parte de su activismo.

Ahora estos votos se están cotizando frente a los candidatos. Hurtado nos dijo que, por ahora, no han decidido a quién darle su apoyo, si a Petro (a quien apoyó en una tarima por acabar con las corridas de toros) o a Sergio Fajardo, que son sus dos opciones.

Esto depende, según nos dijo, del compromiso que los candidatos tengan con un pliego que les enviaron en donde piden, entre otras, sustituir los vehículos de tracción animal en todo el país, apoyar la agricultura orgánica y emprendimientos veganos y "reconocer a los animales como víctimas del conflicto armado”.

Quien logre abanderarse de ese tema puede cosechar votos de ese sector que son de opinión en ciudades como Cali donde el medioambiente es un tema central.

De hecho, la semana pasada más de 1300 personas convocadas por redes sociales por el colectivo ´Siembra un árbol´, llegaron a sembrar al Zanjón del Burro, un corredor ecológico en el sur de Cali, como forma de protestar por el anuncio del alcalde Maurice Armitage de intervenirlo para construir vías.

Meses antes, ya había habido protestas por la construcción del terminal del MIO del sur en el humedal el Cortijo, o por la tala de árboles para la Feria de Cali, que han afectado la imagen del Alcalde e incluso han puesto una cruz sobre la eventual candidatura a la Alcaldía en el 2019 del gerente del MIO Nicolás Orejuela.

Si bien el movimiento ambientalista es más diverso y hay militantes tanto de Fajardo, Petro y De la Calle y no se ha organizado políticamente como sí lo han hecho los animalistas, según nos dijo Daniel Téllez, miembro del colectivo ´Siembra un árbol´, son un sector que demostró que si se une puede ser una fuerza importante como pasó con Hurtado.

Al final, y como sucedió con el voto religioso, su verdadero poder se demostrará en las urnas el próximo 27 de mayo. Por ahora, por lo menos, han demostrado que su ruido en redes es suficiente para forzar cambios de discurso en la carrera a la Presidencia e incluso frente a poderosos sectores económicos como el mineroenergético.


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