Historias del salario mínimo (ridículamente alto)

¿Es el salario mínimo ridículamente alto? ¿Usaron Santos y Uribe los ajustes del salario mínimo para facilitar su reelección? ¿Fueron los ajustes del salario mínimo más generosos con Santos que con Uribe?

Quiero resaltar dos curiosidades de los ajustes del salario mínimo en Colombia en los últimos 16 años. Pero antes de reportarlos permítanme una digresión  sobre unas opiniones del Ministro de Hacienda sobre el tema.

En particular, redes y medios recientemente una vieja declaración del nuevo ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, afirmando que el salario mínimo en Colombia es “ridículamente alto”. Me resulta irresistible no mencionar el tema. Por ahí, por tanto, comienzo.

Sospecho que la afirmación tenía matices, explicaciones y contexto que en el mundo de los likes, los trinos y los retrinos se omiten. Pero me puedo imaginar, compartiendo la profesión del ministro, que el sustento a dicha afirmación venía de datos como los de la siguiente gráfica:

 

Ésta reporta el salario mínimo como porcentaje del salario mediano para los 31 países para los que la OCDE reproduce la estadística. Colombia, con diferencia, encabeza la lista. Esa característica colombiana ya había sido señalada hace cerca de tres lustros por una famosa y hace parte de los argumentos que se han esgrimido proponiendo, por ejemplo, .

Lo que preocupa del número es que detrás de este hay cerca de dos quintas partes de los trabajadores de tiempo completo devengando menos del mínimo. Ironizando sobre la norma, el ministro decía que su eficacia era equivalente a decretar que de ahora en adelante todos los hombres deben medir al menos 1.78 mts, un mínimo ridículamente alto que ni él ni yo cumplimos.

Supongo que al ministro además le preocupa que el asunto empeorará con el tiempo por varias razones. Por un lado, porque hay un mandato constitucional que estableció que los ajustes del salario mínimo no pueden ser menores al crecimiento de los precios del año anterior. Por otro lado, porque hay que sugieren que los efectos de los incrementos sobre el empleo son más graves cuánto más alto sea el salario mínimo. Sospecho, además, que si bien la evidencia sobre los efectos del salario mínimo en el empleo es dispersa, el ministro se inclina por los análisis que  apuntan a que en general los incrementos del salario mínimo se dan a costa de menor empleo. Finalmente, es probable que el ministro también tema que esa tendencia unida a los cambios tecnológicos que permiten sustituir algunas tareas por máquinas, termine empujando al desempleo o a empleos de menor calidad a esos trabajadores como en otras partes.

Una buena forma de resumir el dilema planteado por el ministro lo da la mismísima OIT en sus sobre ajuste de los salarios mínimos “Si se establece un nivel demasiado alto, los salarios mínimos serán poco respetados y/o tendrán efectos adversos en el empleo.” Cierro la digresión.

A lo que iba originalmente era a explorar si durante los mandatos de Uribe y Santos se cumplían dos hipótesis sobre el salario mínimo. La primera, que los ajustes del mínimo debieron ser menores en el mandato (de derecha) del primero que en el (de centro izquierda) del segundo. La segunda, que dado que ambos buscaron reelegirse, probablemente usaron el ajuste del salario mínimo para mejorar sus chances electorales, es decir, los aumentos para el año de la reelección deberían ser atípicamente altos.

Los datos de la siguiente gráfica reportan el ajuste salarial porcentual del salario mínimo, neto de la inflación pasada (el piso del ajuste según la Corte Constitucional). La fecha corresponde al año en que rige el aumento.

Ambas hipótesis planteadas parecen ciertas. Por un lado, en promedio los aumentos de Uribe fueron de 0.97 puntos porcentuales (por encima de la inflación pasada); los de Santos llegan a 1.41 puntos porcentuales. Algunos dirán que en ese frente el huevito de la cohesión social fue de codorniz en los primeros ocho años y de avestruz en los siguientes.

Y en ambos regímenes, sus respectivos picos coincidieron con los años de reelección. Parecería que el en la Constitución que permitió la reelección no está del todo desligado de los avatares del salario mínimo.

 Ah, y volviendo a la digresión, sí, el puntico rojo de la gráfica en 2006 ocurrió mientras Carrasquilla era Ministro.

 

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La mediana es el número del medio en una lista ordenada. El salario mediano es por tanto el que  queda en la mitad si uno ordena todos los salarios de la base de datos correspondiente.

      Periodista prueba

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